La primera semana de operación del 2016 se caracterizó por un muy difícil entorno financiero mundial y una mayor depreciación de la divisa mexicana, que llevó el tipo de cambio spot a un nuevo máximo histórico de 18 pesos por dólar. Los mercados internacionales de capital registraron significativos descensos después de que los mercados accionarios de China (Shanghai y Shenzhen) presentaran fuertes caídas y la interrupción de sus operaciones en dos días de la semana

De forma paralela a la caída de los mercados accionarios, el dólar de EU presentó un repunte generalizado frente al resto de las divisas, ante la demanda de Bonos del Tesoro de ese país como un activo seguro, en un incierto contexto económico y financiero.

Entre los factores de riesgo que condicionarán la volatilidad de los mercados financieros en las próximas semanas destacan:

1. La creciente preocupación por una mayor desaceleración del crecimiento mundial el Banco Mundial redujo las proyecciones de crecimiento global en el 2016 de 3.3 a 2.9 por ciento.

2. El bajo desempeño económico de China y la falta de definición de sus autoridades sobre la adopción de reformas económicas y medidas concretas para dar un rumbo claro a la economía de ese país. Además de la posibilidad de una guerra de divisas en la forma de devaluaciones recurrentes, esquema al que China parece recurrir en un intento por restablecer la competitividad de sus exportaciones.

3. Los temores de una reedición de la crisis financiera del 2008 inducida por el pobre crecimiento económico y por el significativo repliegue de la liquidez mundial hacia EU.

4. La incertidumbre sobre el número de incrementos y la magnitud acumulada de los mismos en la tasa referencial de la Reserva Federal de EU (Fed) durante el 2016.

Esta coyuntura confirmó el papel de los bonos del Tesoro de EU (Treasuries) como depósito de valor. Así, las tasas de los treasuries a 10 y 30 años tuvieron importantes descensos semanales de 14 y 9 puntos base (pb) para situarse en 2.13 y 2.92%, respectivamente, al cierre de las operaciones del viernes 8 de enero. En el mismo sentido, y a pesar de las fuertes presiones sobre la paridad peso-dólar, destaca que las tasas de rendimiento de los bonos M de 10 y 30 años cerraron en 6.20% (-5 pb) y en 6.88% (-6 pb), respectivamente. El descenso de las tasas locales reflejó en cierta medida el comportamiento de los treasuries en virtud de que casi 45% de la tenencia de bonos M está en manos de inversionistas extranjeros.

En EU, el fuerte crecimiento de la nómina no agrícola durante diciembre (292,000 puestos vs 200,000 esperados) y la revisión al alza de los meses anteriores fortalece el escenario previsto por la propia reserva Federal de elevar 100 puntos base su tasa de referencia durante el 2016; posiblemente en cuatro movimientos trimestrales; no obstante, la industria manufacturera ya resiente la fortaleza del dólar y la debilidad de la demanda externa, pues la encuesta ISM manufacturera suma dos meses (noviembre y diciembre) en terreno de contracción.

Por su parte, el tipo de cambio spot alcanza un máximo histórico de 18 pesos por dólar, de modo que la depreciación del peso en lo que va del 2016 es de 4.52%, mientras que la depreciación acumulada durante el 2015 fue de 16.81% y de 39.03% si se toma como referencia mayo del 2014 cuando el tipo de cambio asumió su actual tendencia ascendente asociada a la caída en los precios del petróleo . Además, el tipo de cambio al menudeo en ventanilla (venta) alcanza 18.25 pesos por dólar. Este resultado obedece en mayor medida a la continua caída en los precios del petróleo, donde el referente WTI ha caído 16.43% en lo que va del año a 31.32 dólares por barril, lo que establece un nuevo mínimo de ocho años.

Cabe destacar que hasta ahora, la inflación al consumidor en México no presenta una contaminación ante la marcada depreciación de la divisa mexicana. Al mes de diciembre, la inflación al consumidor estableció por octavo mes consecutivo un nuevo mínimo histórico al ubicarse en 2.13% anual, al cierre de año, cifra que se compara con el cierre de 4.08% observado en el 2014. Esta aseveración de niveles bajos de inflación afecta al mercado de tasas reales; es decir, los udibonos.

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