El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró el miércoles que está ansioso por firmar la ley que derogará una serie de normas diseñadas para evitar una repetición de la crisis financiera del 2008.

Con 258 votos a favor y 159 en contra, la Cámara de Representantes aprobó anular la Ley Dodd-Frank, lo que implica una victoria legislativa para Trump, quien durante la campaña prometió eliminar la medida.

La eliminación de la reforma era algo anhelado por los grandes bancos de Wall Street y por instituciones financieras menores y regionales. Fue impulsada por los republicanos, pero contó con 33 votos demócratas. En el Senado, los demócratas se dividieron en torno a la medida, pero fue aprobada por 67 a favor y 31 en contra.

“Firmaré en breve una ley importante”, tuiteó el mandatario el miércoles. “Habrá grandes cambios a Dodd-Frank”.

La nueva ley eleva el parámetro bajo el cual se considera que un banco es tan grande e integrado a la red financiera nacional que si quiebra causaría un descalabro financiero. Tales bancos están ahora sujetos a requisitos más estrictos en cuanto a reservas de capital y planificación. Los partidarios de eliminar la norma dicen que ello estimulará el crédito y, por ende, el crecimiento económico.

Los críticos denuncian que, sin la norma protectora, la economía queda vulnerable a nuevos colapsos económicos. Señalan que, desde que la Ley Dodd-Frank fue aprobada, el crédito y las ganancias de los bancos han aumentado, lo que contradice el argumento de que la regulación está frenando el crecimiento.

La Ley Dodd-Frank, llamada así por sus impulsores, el senador demócrata por Connecticut Christopher Dodd y el representante demócrata por Massachusetts Barney Frank, intensificó la vigilancia oficial sobre el sector bancario.

El ingreso neto de los bancos ascendió a 56,000 millones de dólares en el trimestre enero-marzo, un incremento de 27.5% comparado con ese periodo del año anterior, gracias a los recortes impositivos aprobados el año pasado, según el Fondo de Garantías de Depósitos de Estados Unidos.

La eliminación de las normas “no es algo que beneficiará a los consumidores. Es un festín para los grandes bancos”, denunció el representante demócrata por Texas, Al Green, durante el debate en la Cámara de Representantes.

Con la nueva ley, se quintuplica a 250,000 millones de dólares la cantidad mínima de activos que debe tener un banco para no ser considerado una amenaza para la salud económica. El cambio, aliviará la vigilancia sobre más de una veintena de instituciones financieras, como BB&T Corp, SunTrust Banks, Fifth Third Bancorp y American Express, entre otros.