La solidez financiera de una empresa es una de las características que más valoran los inversores que buscan firmas con activas políticas de dividendos. Coca-Cola (KO), Exxon (XOM) y Procter & Gamble (PG) forman parte de un selecto grupo que ha logrado sostener esto por más de cien años consecutivos.

La fabricante de gaseosas distribuyó efectivo entre sus accionista por primera vez en 1893 y, desde allí, lo ha hecho en forma recurrente hasta la actualidad, a lo que se le suma que los ha aumentado en los últimos 52 años de manera consecutiva.

La empresa cuenta con una posición dominante en el mercado mediante marcas como Coca-Cola y Coca-Cola light, que ocupan la primera y segunda posición del sector a escala global. Además, ha ganado terreno en segmentos como aguas y bebidas deportivas en los últimos años gracias a Dasani y Powerade, entre otras.

Sus resultados estuvieron por debajo de las expectativas de los analistas durante el último trimestre, debido al estancamiento en bebidas carbonatadas en países desarrollados y las fluctuaciones desfavorables del tipo de cambio en los emergentes.

Sin embargo, mantiene sus objetivos de crecimiento a largo plazo y estima que 800 millones de consumidores alrededor del planeta van a incorporarse a la clase media antes de 2020, y esto debería tener un impacto considerable en las ventas de productos de consumo discrecional, como los que comercializa.

Si bien la tendencia hacia una alimentación más saludable es un desafío considerable para Coca-Cola, se beneficia de una red de distribución sin paralelos en la industria y tiene los recursos financieros y el poder de marca para desarrollar productos que estén en línea con las demandas de sus clientes alrededor del mundo.

La industria energética es tradicionalmente considerada cíclica y volátil debido a las fluctuaciones en los precios de la energía y su efecto sobre la rentabilidad de las compañías del sector. Por tal motivo, son pocas las firmas del sector que logran sostener largas trayectorias de pagos dividendos con el paso de los años.

Exxon Mobil es una excepción. Con una capitalización de mercado cercana a los 417,000 millones de dólares, es una de las empresas más grandes del planeta y cuenta con una amplia diversidad de negocios tanto en upstream como en downstream, lo que le provee estabilidad y previsibilidad para sus flujos de caja.

La compañía es tradicionalmente conservadora a la hora de seleccionar sus proyectos de inversión, lo que hace que su tasa de crecimiento sea menor que las de sus competidores, dado que deja pasar algunas oportunidades que los otros aprovechan con gusto. Sin embargo, esto tiene un impacto positivo en sus márgenes de rentabilidad.

Exxon abona dividendos ininterrumpidos desde 1911 y los incrementó en los últimos 31 años sin excepción. Su rentabilidad en este rubro es del 2.70%, sin embargo, su ratio de pagos es del 33% de sus ganancias, lo que le deja un amplio margen para aumentos en el futuro.

Finalmente, Procter & Gamble es un líder indiscutido en diferentes categorías de consumo masivo, ya que cuenta con operaciones en más de 180 países y su facturación anual supera los 84,000 millones de dólares. Esta escala de negocios representa una ventaja clave en términos de presencia geográfica y costos operativos.

Además, tiene 25 marcas con una facturación superior a los 1,000 millones de dólares anuales y otras 20 que superan los 500 millones. Se focaliza en diferentes industrias de tipo defensivo, como limpieza y cuidado personal, lo que implica una estabilidad financiera frente a la volatilidad proveniente del ciclo económico.

La compañía anunció que espera un impacto negativo en sus reportes financieros a causa de las fluctuaciones cambiarias en países como Venezuela y la Argentina. Las devaluaciones tienen el efecto de reducir las ventas de la empresa cuando se traducen a dólares, a lo que se le suman las limitaciones sobre importaciones y otras restricciones que pueden ser un problema en términos operativos.

Por otro lado, ha demostrado su capacidad para atravesar toda clase de dificultades a lo largo de las décadas y no existen motivos para pensar que eso vaya a modificarse en el corto plazo. La firma paga dividendos desde 1890 y sus distribuciones de efectivo fueron incrementadas en los últimos 57 años.

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