Afore Sura fue la única administradora de fondos para el retiro en participar en la colocación de bonos, del 2016 y 2017, del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM).

Este año, el GACM realizó una emisión de un bono por 1,000 millones de dólares a 10 años y otro por 3,000 millones de dólares a 30 años.

“Esos bonos son muy buenos y tienen un match perfecto con nuestros pasivos, que son de largo plazo, tienen un spread muy atractivo contra los bonos gubernamentales”, explicó Enrique Solórzano, director general de Afore Sura México.

A octubre pasado, la inversión de los poco más de 3 billones de pesos que administran las afores está dividida de la siguiente manera: en renta variable nacional, 6.13%, en renta variable internacional, 16.37%, en deuda privada nacional, 19.87 por ciento.

En instrumentos estructurados, 4.66%, en fibras, 1.95% de los recursos de los trabajadores, en deuda internacional, 1.03%, y en valores gubernamentales, 49.63%, de acuerdo con datos de la Consar.

“Esta emisión del aeropuerto es más crédito que infraestructura. Es crédito porque la fuente de repago son los ingresos del aeropuerto”, dijo Solórzano.

El Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, a números actuales, tendrá un costo de 180,000 millones de pesos.

OTROS VEHÍCULOS DE INVERSIÓN

Los mandatos se han convertido en un pilar de inversión para las administradoras de fondos para el retiro (afores).

Los mandatos permiten a las afores destinar recursos a un administrador de activos internacional para que los invierta en el extranjero.

A septiembre, los mandatos ocupaban el segundo puesto en composición de inversiones en las afores (con 15.2%), sólo superado por los Udibonos (24.4%), que forman parte de deuda gubernamental.

“Entre diciembre y enero, el equipo de inversiones va a presentar su estrategia de mandatos y, con base en ella, el comité decidirá cuáles son los pasos a seguir en el futuro para desplegar una porción importante del portafolio a terceros”, dijo Enrique Solórzano, director general de Afore Sura México.

Sura es la tercera afore más grande de México por recursos registrados y la cuarta por número de cuentas administradas. A septiembre, contaba con recursos registrados por 625,675 millones de pesos, equivalente a 14% del total de recursos de las afores en México, de acuerdo con información de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

Por número de cuentas, al noveno mes del año, Sura tenía 7.3 millones de cuentas; 12% del total de las afores en el país, según información de la Consar.

La estrategia de mandatos de Sura podría ir en direcciones como mercancías, divisas, factor de riesgo y crédito. “Por ahí vamos a desplegar algunos mandatos, las limitaciones las pondrá el comité y también las circunstancias”, dijo Enrique Solórzano.

Uno de los debates que existen es la posibilidad de que las afores inviertan más en renta variable extranjera.

“Todo el mundo está abierto a una tendencia para modernizar y mejorar el régimen de inversión (...) Me parece que hay que esperar mejores tiempos políticos para introducir un cambio que está en la ley”, explicó Solórzano.

Los instrumentos

En la última década han llegado instrumentos propicios para que las afores inviertan en ellos. Algunos ejemplos son los Certificados de Capital de Desarrollo (CKD) y fideicomisos de infraestructura y bienes raíces (fibras).

Los CKD están orientados al financiamiento de proyectos de inversión que se desarrollen en el país. Los fibras se dedican a la adquisición o construcción de bienes inmuebles así como a financiamiento para esos fines.

“En un CKD, entras en las bienes raíces más en sus principios, en el desarrollo. Por lo tanto, los retornos que esperas son mayores porque vas a tener la ganancia de haberlo desarrollado rentado y estabilizado. Son riesgos mayores”, dijo Solórzano.

En los fibras, es más simple. “Los fibras te exponen a portafolios ya estabilizados. En México, tenemos una gran variedad de fibras, nos gusta el sector de real estate (...) Ahora el sector está bastante deprimido en su valuación. A este nivel, (los fibras) son muy atractivos y hay que saber seleccionar los buenos de los mejores”, detalló Solórzano.