La caída de los precios del crudo en los últimos años ha obligado a la industria petrolera a cancelar o retrasar miles de millones de euros en proyectos de exploración por su escasa o nula rentabilidad. El precio del barril de Brent ha caído un 18% en los últimos doce meses, aunque, desde junio de 2014, el descenso es del 64%, hasta los 42 dólares actuales.

Con este escenario, y sin una perspectiva clara de recuperación de precios a corto plazo, Repsol ha cancelado proyectos que esperaba acometer en Colombia y Norteamérica este año. A requerimiento de la CNMV, que le solicitaba información adicional el pasado junio sobre las cuentas de 2015 y sobre la posible cancelación o retraso de proyectos este año por la caída del crudo, Repsol ha respondido: "Los bajos precios del primer trimestre de 2016, por debajo de los 40 dólares el barril de Brent, hicieron que se replanteasen en el corto plazo algunas inversiones con el fin de mejorar el flujo de caja del negocio a corto plazo".

Concretamente, el grupo admitió que la inversión del proyecto Akacias (Colombia), que estaba prevista para el primer semestre de 2016 -cuya cifra no se especifica- "se ha retrasado hasta 2017".

Sin deterioro

Akacias se encuentra en un bloque en Colombia en el que Repsol posee el 45% y la colombiana Ecopetrol, el 55% restante. Además de los bajos precios, Repsol explicó que la decisión se debe a algunos retrasos para definir con Ecopetrol el plan de desarrollo de la explotación. No obstante, Repsol asegura que "el activo mantiene su valor y no se estima en este momento un deterioro del mismo" que pudiese afectar a sus cuentas.

Asimismo, la empresa indica que, debido a los bajos precios, "se retrasaron algunas actividades en los activos no convencionales de Norteamérica". Aunque Repsol tampoco cuantifica la inversión en estas explotaciones de fracking (una técnica cara que exige un determinado umbral de precios para que el activo sea rentable), afirma que "la inversión se ha reducido en torno al 28%", pero añade que tampoco prevé, de momento, un deterioro de los activos.

Repsol ganó un 39.3% en el primer semestre, hasta 639 millones de euros, a causa, en parte, de una provisión de 346 millones para reestructurar su plantilla en el periodo 2016-2018. No obstante, la compañía logró un beneficio neto ajustado en el área de usptream (exploración y producción) de 63 millones, frente a las pérdidas de 238 millones del año anterior.

Su gran preocupación, tras la compra de Talisman, es rebajar su elevada deuda, que cerró junio en 11,709 millones, un 2% menos que en diciembre. La petrolera ha vendido algunos activos en los últimos meses y está revisando su cartera de proyectos para sanear el balance, estrategia en la que se enmarca el retraso de los proyectos de Colombia y Norteamérica. El grupo estudia lanzar una emisión de bonos híbridos por 1,500 millones en el último trimestre del año.

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