En una semana de considerable información económica, el comportamiento de los mercados financieros internacionales estuvo influido por el comunicado de política monetaria del Comité Federal de Mercado Abierto(FOMC) de la Reserva Federal de los EU (Fed). El FOMC decidió mantener sin cambios su tasa de fondeo, pero reiteró la posibilidad, sino es que la intención, de realizar una primera alza de este referente antes de que finalice el 2015

Este mensaje se antoja inconsistente con la significativa desaceleración económica que los EU presentaron en el primer estimado del Producto Interno Bruto (PIB) para el tercer trimestre del 2015 (3T15) y que, junto con el bajo desempeño de otros importantes indicadores económicos, bien podría provocar un retraso en el inicio de la denominada normalización de las condiciones monetarias en este país.

Entre los indicadores recientes que apuntan a una desaceleración económica en los EU, y que por tanto reducen la posibilidad de que la Fed incremente su tasa en el 2015, destacan los siguientes:

El Producto Interno Bruto de Estados Unidos se desaceleró significativamente en el 3T15, al crecer a una tasa anualizada de 1.5% frente a 3.9% registrado en el trimestre anterior. Resaltó la desaceleración de prácticamente todos sus componentes, aunque casi todos ellos obtuvieron variaciones positivas en el año.

El índice de confianza del consumidor de octubre mostró una caída. De acuerdo con el indicador, las percepciones del entorno laboral fueron menos positivas, además de que no anticipa que la economía se fortalezca en el corto plazo; tampoco se anticipan nuevas plazas en gran proporción en el futuro cercano.

El retroceso observado en el índice manufacturero ISM en los últimos meses hasta ubicarse en septiembre en el umbral de contracción económica denota una clara pérdida de competitividad de las manufacturas de EU, que ya también parece afectar la dinámica del mercado laboral.

En este orden de ideas tienen especial importancia los datos de empleo formal de Estados Unidos en octubre, que se publicarán el próximo viernes 6 de noviembre. Aquí, un crecimiento de la nómina no agrícola de alrededor de 150,000 nuevas plazas pondría en entredicho la posibilidad de que la Fed pueda instrumentar el alza en su tasa de referencia.

En lo que toca a la paridad cambiaria, el tipo de cambio interbancario peso-dólar logró finalizar las operaciones del viernes con una interesante apreciación para alcanzar 16.50 pesos por dólar. Lo anterior se relacionó con la recuperación de 6.83% que el precio del petróleo WTI mostró la semana anterior al alcanzar 46.77 dólares por barril. Es posible que el peso mexicano, aunque expuesto a eventos que provoquen volatilidad en los mercados internacionales, se recupere todavía frente al dólar debido a las siguientes razones:

La posibilidad de que los datos económicos en EU impongan un aplazamiento en el alza de la tasa de referencia de la Fed hasta la primavera del 2016.

La estabilidad económica en México observada en el crecimiento de 2.8% anual del IGAE de agosto, que contrasta con lo que está sucediendo en la mayoría de las economías emergentes.

La reducción en el déficit de la balanza comercial de septiembre, aún ante la caída de las exportaciones petroleras.

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