Ayer prevaleció una actitud defensiva entre los participantes de los mercados, lo que contribuyó a una nueva caída del peso con respecto al dólar, siguiendo también a un comportamiento débil en el precio de las acciones y a una disminución del diferencial de tasas en favor de nuestro país.

La moneda nacional acumuló una caída de 1.59% en tres sesiones consecutivas. En operaciones intradía, la paridad cambiaria peso-dólar puso a prueba su resistencia ubicada en el rango de 12.73 a 12.76 unidades, sin lograr tener la fuerza suficiente para romperla a la alza.

Los participantes de los mercados se desprendieron de algunas posiciones de riesgo, en una actitud cautelosa antes de la reunión del denominado Grupo de las 20 naciones más influyentes(G-20) que tendrá lugar en Toronto, Canadá, el próximo fin de semana.

La cautela se vio reforzada por la incertidumbre en torno de las negociaciones de los legisladores estadounidenses de la Cámara Baja y el Senado, tendientes a alcanzar un acuerdo que dé luz verde a nuevas reglas que regirán al sistema financiero.

El temor es que la nueva regulación pueda derivar en una mayor supervisión y un acotamiento en la toma de riesgo, lo que se podría traducir en una menor rentabilidad de las instituciones que lo conforman.

La incertidumbre ocasionada por los factores antes mencionados no pudo ser compensada por la publicación de datos económicos positivos.

Las solicitudes iniciales de beneficios por seguro de desempleo en Estados Unidos disminuyeron al ubicarse en 457,000, una señal de una posible mejora en el mercado laboral, situación que deberá todavía ser compensada.

En tanto, los pedidos de bienes duraderos en Estados Unidos se redujeron 1.1%, por debajo de 1.4% esperado.

Asimismo, predomina en los mercados la preocupación de que la fragilidad prevaleciente en el sector inmobiliario de la economía de Estados Unidos, sumado a otros indicadores, pueda ser una señal de que la recuperación esté perdiendo fuerza, lo que no constituye una buena noticia para la moneda mexicana, dado el elevado nivel de dependencia de nuestras exportaciones a dicho país.

La calma no logró regresar a los mercados, a pesar de que la Reserva Federal de Estados Unidos dejó sin cambio la tasa de fondos federales dentro de un rango de 0.0 a 0.25%, argumentando que continuaba la recuperación de la economía, aunque a un ritmo lento.

Lo anterior deja la puerta abierta para que las tasas de interés en la principal economía del mundo se sitúen todavía en niveles excepcionalmente bajos, situación que puede ayudar a mantener el atractivo de las inversiones en pesos.

En México, esta semana se dieron a conocer cifras favorables del sector externo, lo que debería contribuir a apoyar al peso.

A pesar de los signos de desaceleración de la economía de Estados Unidos, se mantienen extraordinarios crecimiento en las exportaciones no petroleras de nuestro país.

Para el último día de la semana, probablemente prevalezca todavía cierta cautela, en espera de los resultados de la reunión del G-20 y sus repercusiones sobre el nivel de la actividad económica global.

De ser así, crecería el riesgo de que la paridad cambiaria peso-dólar pueda intentar, de nueva cuenta, romper a la alza la barrera ubicada entre 12.73 a 12.76 unidades.

*El autor de la nota es Gerente de Promoción de CI Banco, SA.