Los fondos de inversión se han convertido en un producto fundamental para todos los ahorradores. Sus ventajas son muchas desde las fiscales a encontrarnos con una amplia gama de productos que nos permite invertir de forma más sencilla y económica en todo tipo de activos, ya sean nacionales como extranjeros. Pero son especialmente recomendables si invertimos a largo plazo, ya que en entornos económicos como el actual, con tipos de interés cercanos a cero, el rendimiento de productos como cuentas de ahorro y depósitos es muy reducido, aunque siguen siendo una opción más para los ahorradores más conservadores.

Por todo ello, este instrumento es una buena alternativa para el inversionista que busque una mayor rentabilidad que otros productos de ahorro tradicionales controlando de la mejor forma el riesgo, es decir que no genere pérdidas. Las categorías para el inversionista conservador son los fondos de renta fija tanto a corto plazo como a largo plazo. Son productos que invierten en bonos y otros productos similares, tanto de Estados como de empresas privadas, y por tanto su rentabilidad estará muy condicionada por la situación de los tipos de interés en el mercado.

Este es uno de los principales riesgos, en momentos de tipos de interés bajo, como es actualmente de forma global su rentabilidad tampoco es elevada. A esto añadimos las comisiones de estos productos, ya sea por gestión o por depositaría, aunque en este tipo de fondos son más bajas que los homólogos de renta variable, si sumamos una rentabilidad baja podemos encontrarnos con ejercicios en el que su rendimiento no sea elevado.

Los fondos garantizados como alternativa

Una elección que ha crecido de forma importante en los últimos años son los fondos garantizados, unos productos que como su propio nombre indica garantizan que no se va a perder capital –o una parte del mismo- pero a cambio limitan la ganancia a un porcentaje sobre la evolución de un índice o cesta de valores o a una rentabilidad fija.

En este tipo de producto debemos analizar ciertos aspectos como:

  • 1. Plazo en el que se ofrecerá la garantía. Si retiramos el dinero antes de que esta venza cobraremos según el valor que tenga el fondo, pudiendo incluso tener pérdidas.
  • 2. Existencia de "ventanas de liquidez", días que periódicamente pueden hacerse retiradas parciales o totales sin penalizaciones.
  • 3. Diferenciar entre tipo de garantía. Si es un rendimiento variable no tendremos pérdida pero puede que no dándose las circunstancias para el cobro de ella incluso no tengamos ganancia, si es fija conocemos ya de antemano que vamos a cobrar si cumplimos todos los requisitos siendo la mejor opción para los inversionistas más conservadores.

Para el que piensa más en el largo plazo

Si podemos aparcar parte de nuestro ahorro a diez o más años, podemos optar por invertir en otras categorías de más riesgo. Las posibilidades son inmensas con gamas de producto con distintos perfiles de riesgo, desde fondos de renta fija mixta a toda la gama existente de renta variable (Bolsa).

También cada vez más crecen categorías como los fondos globales o los de retorno absoluto, a diferencia de otros fondos en los que se especifica el país, tipo de activo o sector de inversión, en este tipo de fondos el objetivo está en buscar la mejor rentabilidad dando libertad al gestor de ir cambiando las inversiones con todos los productos posibles para conseguir este objetivo.

Ventajas fiscales

Tampoco hay que olvidar la ventaja fiscal que le diferencian de otros productos de ahorro: el diferimiento fiscal y los traspasos. El primero nos permite decidir el momento de reembolso del fondo, es decir cuando vamos a pagar impuestos por la inversión realizada. Esto lo podemos hacer gracias al segundo punto, ya que los traspasos entre fondos de inversión, es decir, el cambio de la inversión de un fondo a otro, se realiza sin tributar, de manera que podemos adecuar a lo que consideremos mejor en cada momento.

Por ejemplo tenemos un fondo de inversión de renta variable de países emergentes con una ganancia del 20% y queremos no perder estos beneficios pero fiscalmente nos viene mal el reembolso y queremos diferirlo al próximo año. Una estrategia puede ser traspasarlo a un fondo de inversión más seguro como los de renta fija a corto plazo sin coste, consolidamos nuestro beneficio y cuando llegue el siguiente ejercicio ya realizamos el reembolso.

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