Los buenos resultados en torno al desempeño del mercado laboral de los EU en octubre provocaron una fuerte reacción de los mercados financieros, los cuales ajustaron sus expectativas para descontar la posibilidad de un próximo incremento en la tasa de referencia de la Reserva Federal (Fed) en su reunión del 16 de diciembre. Así, el tipo de cambio spot alcanzó una paridad de 16.81 pesos por dólar y las tasas a lo largo de la curva local de rendimientos se acercaron a su máximo del año

Sin embargo, para el viernes 13 de noviembre, las tasas en los plazos medio y largo de la curva local de rendimientos presentaron descensos moderados al tiempo que el peso recuperó terreno frente al dólar; básicamente por las declaraciones de la presidente de la Fed, Janet Yellen, quien comentó que la institución que preside debería evaluar los efectos de las regulaciones post crisis y los nuevos canales de impacto en los mercados antes de elevar la tasa de fondos federales fondeo (sic). En este contexto, al cierre del viernes 13 de noviembre, el tipo de cambio spot finalizó la semana en 16.68 pesos por dólar (una recuperación semanal de 0.74% que bajó a 13.17% la depreciación acumulada en al año) y las tasas de los Bonos M a 10 y 30 años cerraron en 6.23% y 6.87% con incrementos semanales de 3 y 2 puntos base, respectivamente.

La declaración de Janet Yellen hace referencia a un contexto tan general y vago que contrasta, e incluso entra en contradicción, con las reiteradas declaraciones anteriores de varios altos funcionarios de la Fed sobre su intención de iniciar la normalización de la política monetaria en los EU (esto es, iniciar el ciclo de alza en las tasas de fondos federales) en el 2015 y donde el fuerte crecimiento de la nómina no agrícola (271,000 plazas en octubre) parecía abrir una clara ventana de oportunidad para dar el primer paso. El principal factor detrás de este cambio en el discurso de la figura más visible de la Fed bien podría ser la inmediata y significativa apreciación que tuvo el dólar frente al resto de las divisas duras en un contexto en el que los principales bancos centrales están adoptando medidas de mayor holgura monetaria o cuando menos manteniendo las vigentes.

La tasa del Bono del Tesoro de los EU a 10 años (T-10), que probablemente representa el costo de oportunidad para las inversiones en los mercados internacionales de capital, tuvo una reacción moderada ante el aparente cambio en el discurso de la Fed. Después de ubicarse en 1.98% el 14 de octubre, en las últimas semanas presentó un importante incremento de 30 puntos base. Al cierre del viernes 13 de noviembre, la tasa se ubicó en 2.28% con un descenso semanal de 5 pbs. Nuestros especialistas de Citi esperan que la tasa del T-10 finalice el año en 2.15 por ciento.

Por su parte, en la minuta de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) del pasado 28 de octubre, los miembros decidieron por unanimidad mantener la tasa de referencia en 3.00%. La Junta de Gobierno de Banxico reiteró su atención hacia la postura monetaria relativa entre México y Estados Unidos, al impacto de la depreciación cambiaria en la inflación y la evolución en la economía. Es probable que el Banco de México cambie su tasa de referencia cuando la Reserva Federal lo haga en 25 pb (la misma proporción). No obstante, un integrante mencionó que si aumentara la volatilidad en los mercados financieros (ante la expectativa del cambio de la Fed), podría ser apropiado que la política monetaria de México se normalice antes que la de EU, ya que dicha volatilidad podría perjudicar la estabilidad financiera y la inflación del país.

*El autor de este artículo es responsable de la preparación y contenido del mismo y refleja fielmente su opinión personal. Certifica que su compensación es independiente de las opiniones aquí expresadas.