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La difícil óptica con México

Cuesta trabajo ser optimista con las acciones del gobierno si vemos la intensidad de las protestas y la carencia de agilidad.

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Cuesta trabajo ser optimista con las acciones del gobierno si vemos la intensidad de las protestas y la carencia de agilidad. Los pronósticos se han ajustado a la baja; sin embargo, debemos reconocer que parte de éste fenómeno ha sido circunstancial y que algunos factores probables pueden cambiar la historia, al menos en los mercados.

El indicador oportuno del IMEF, que mide el grado de actividad en los sectores manufacturero y de servicios, se ubicó en agosto aún por debajo de un nivel de 50 en ambos casos. Según la interpretación tradicional, un índice por encima de 50 denota expansión, mientras que por debajo de dicho nivel describe una contracción. El sector no manufacturero cae por debajo de la barrera por primera vez en cuatro años.

Por su parte, la información referente a julio sobre las ventas comerciales y los adelantos de algunas cadenas de tiendas de autoservicios importantes hablan de que en julio siguió registrándose el mismo nivel triste de consumo.

Lo más probable es que el número del crecimiento al tercer trimestre no muestre una diferencia sustancial con respecto al estancamiento registrado en los dos trimestres anteriores. Las correcciones en el crecimiento estimado hacia niveles levemente superiores a 1.5% posiblemente se ajusten aún más.

La falta de crecimiento se mezcla con un entorno muy adverso en el exterior. Si bien la economía de Estados Unidos, en especial su sector industrial, comienza a dar muestras de vida, la turbulencia en los mercados emergentes provocada por la expectativa de un retiro de estímulos por parte de la Reserva Federal y el aumento en tasas de interés consecuente han más que colaborado a la volatilidad del tipo de cambio y a la elevación de las tasas.

Al interior del país, la sensación de descontrol por las protestas sobre la reforma educativa, a pesar de su aprobación, generan escepticismo sobre la suerte de reformas de mayor envergadura como la de energía y la fiscal. El mismo bajo crecimiento hace que muchos piensen que las autoridades se abstendrán de intentar lograr iniciativas que en un principio suenan claramente restrictivas.

Esta situación merma, sin dudas, el optimismo que había sobre México. Es posible que el resto del año transcurra entre una actividad lenta y protestas intensas; incluso si se logran pasar las mentadas reformas. Fácilmente, se podría augurar un crecimiento aún estancado si se concretan aumentos de impuestos y eliminación de regímenes fiscales especiales a partir de enero.

Sin embargo, la historia podría ser diferente en los mercados. En primer lugar, porque es bastante reconocido por la mayoría de los inversionistas extranjeros (que influyen muchísimo) que la aprobación de las reformas es una buena noticia, aunque en su inicio aporte un costo en cuanto a protestas y en cuanto a prolongar la debilidad de la economía.

En segundo lugar, el sector manufacturero parece repuntar. Si se consolida la tendencia de dicho sector en EU el índice IMEF superará los 50 en, cuando más, un par de meses.

México mantiene sus cualidades como una economía que no necesita financiamiento y que por otro lado está ligada a un sector que se está dinamizando. ¿Cómo estarán el tipo de cambio y las tasas a finales del primer trimestre del 2014 si la economía de EU crece a más velocidad, se lograron las reformas y hay mercados más estables? Si duda, en niveles más bajos; con todo y que la Fed siga cumpliendo con un programa de reducción de liquidez y las tasas en el exterior continúen en aumento. ?

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: perspectivas@invex.com. ?Twitter: @invexbanco

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