Gamesa y Siemens han movido sus piezas en el tablero del sector eólico en busca de una posición de liderazgo a nivel mundial y que de paso aporte más nivel tecnológico a ambos. Sus competidores ya han realizado sus respectivas apuestas con alianzas entre ellos, así que el grupo vasco, cuyo principal accionista es Iberdrola con el 19.686% del capital, y la multinacional alemana han considerado que no hay más tiempo que perder.

La fusión confirmada en la tarde del pasado viernes ha dado lugar a una catarata de cifras y estimaciones sobre la operación. Aparte de esos cálculos, y a la espera de los números definitivos que acordarán ambos socios, está claro que es una fusión de activos, de fondos de mercado y de desarrollos propios en aerogeneradores. Es una operación basada más en el largo plazo que en las plusvalías inmediatas.

Sus protagonistas tienen claro que el sector eólico crecerá, el próximo lustro como mínimo, a un ritmo anual de dos dígitos. Y han pensado que es mejor abordar ese escenario desde una posición de liderazgo.

Ambos grupos suman unas ventas de unos 10,000 millones de euros por ejercicio, un volumen suficiente para desbancar del primer puesto en eólica mundial a la corporación danesa Vestas y a otros agentes que también quieren colocarse en lugares de privilegio en esta industria.

Como la multinacional estadounidense General Electric (GE), que en 2014 adquirió la división eólica de Alstom con el beneplácito del Gobierno francés, que desestimó la opción de la propia Siemens, que hace dos años ya intentaba sumar músculo a su negocio renovable.

Más recientemente, en octubre del ejercicio anterior, Acciona y la empresa alemana Nordex llegaron asimismo a una alianza en eólica. El grupo resultante está entre los cinco mayores operadores de esta industria.

Así que Gamesa y Siemens realizan su propia fusión para enfrentarse juntos a los proyectos de sus rivales. El mundo se queda pequeño para grupos de esas dimensiones. El tablero de juego está claro. Si en Europa parece que no dan más de sí las turbinas terrestres, otros mercados como China, India, México y Brasil sí apuestan por esta vía.

En el ámbito de la UE, en cambio, se mira al mar, con importantes inversiones, algunas ya operativas y otras en marcha, en complejos offshore en aguas territoriales de Alemania, Francia y Gran Bretaña. Precisamente el mar del Norte y el mar de Irlanda, donde ondea la bandera de la Union Jack, es la zona de mayor concentración, hasta ahora, de turbinas marinas.

Porcentajes

Como el negocio de Siemens duplica al de Gamesa (ventas anuales de 6,000 millones, frente a otras que rondan los 3,000 millones), todo parece indicar que la multinacional de Munich pudiera ser el accionista con porcentaje mayoritario en la sociedad conjunta.

A partir de aquí entran las variables. Iberdrola puede hacer valer su condición de cliente VIP de Siemens, precisamente en eólica marina, para ajustar al alza la presencia de Gamesa en la empresa que surja de la fusión.

Luego está el asunto de los activos que cada socio aporte al proyecto, con sus respectivas valoraciones. La corporación que preside Ignacio Martín ha maximizado su estructura y reducido su deuda al máximo. La plantilla, tras 2,800 despidos, ha quedado integrada por 6,400 profesionales. Además, el plan de Martín y de su equipo hasta 2017, pasa por duplicar el valor de la compañía. De un Ebitda (beneficio antes de intereses e impuestos) de 181 millones a otro que supere los 360 millones al cierre del próximo año. La consecución de esas metas lleva aparejada un aumento de producción y posterior incremento de ventas. Fabricar más con menos estructura. En 2015, a la espera del anuncio oficial de resultados, que se producirá el próximo 25 de febrero, Gamesa se marcó la colocación en el mercado de 3,100 megavatios (MW), un 18.18% más. Para 2017 busca un incremento máximo del 22.5%, para llegar al nivel de los 3,800 MW.

Todos estos números han convencido a Joe Kaeser, consejero delegado de Siemens. Desde su sede en Munich, la multinacional germana ha valorado además la alianza de Gamesa con la empresa pública francesa Areva en offshore. Es el precedente galo para la empresa vasca, en relación con lo que puede pasar con Siemens, salvando las distancias.

Desde Siemens tampoco pierden de vista que Iberdrola construirá su cuarto parque marino en aguas de Francia, en las costas de Bretaña, en concreto en la bahía de Saint-Brieuc. Tendrá una capacidad de 500 MW y el grupo que preside Ignacio Galán todavía no ha abierto el concurso para el suministro de aerogeneradores. Con Areva y jugando en Francia, el proyecto de Bretaña se acerca más a la órbita de Gamesa que a la de Siemens.

Hasta la fecha, de los tres parques offshore de la eléctrica España, la corporación de Munich ha conseguido vender sus turbinas a dos de ellos. El pedido más reciente, 102 aerogeneradores para el complejo renovable East Anglia One, es el mayor contrato en la historia de la eólica marina, puesto que su importe supera los 1,000 millones de euros. El proyecto de Iberdrola que no se llevó Siemens lo consiguieron Gamesa y Areva, por lo que la fusión también sale ganando por este lado. La capitalización bursátil de Gamesa supera los 4,600 millones.

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