La guerra entre Rusia y Ucrania ha profundizado el desabasto de semiconductores, un sector de por sí golpeado por la pandemia del Covid-19, con las disrupciones en la cadena de suministros, altos costos de producción y nuevas tensiones en la logística de entregas.

Dichos inconvenientes llevaron a las acciones de los principales fabricantes de microprocesadores y semiconductores que cotizan en Bolsa a caer drásticamente en el mercado bursátil. Sin embargo, el avance en las conversaciones de paz y la calma entre los inversionistas ha regresado aire a las acciones de las empresas del sector.

La mayor caída la tiene Taiwan Semiconductor (TSMC), cuyos papeles pierden 8.12% desde el 24 de febrero, cuando inició el conflicto bélico.

De hecho, el Ministerio de Economía de Taiwán, sede del mayor fabricante de chips por contrato del mundo, TSMC, dijo que las empresas taiwanesas ya habían hecho preparativos avanzados y tenían "reservas de seguridad" de neón, por lo que no veía ningún problema en la cadena de suministro a corto plazo.

La estadounidense Micron, reporta una pérdida de 7.78%, mientras que Qualcomm, también de Estados Unidos cae 5.44% en Wall Street desde el inicio de la invasión.

Qualcomm dejó de vender sus semiconductores a empresas rusas en cumplimiento con las sanciones occidentales. Entre estas se encuentran la prohibición de exportar chips a Rusia, que ya están aplicando Intel y AMD.

Aunque las acciones de Intel operaban con volatilidad al comienzo del conflicto, sin una dirección clara, el control estadounidense le ha dado estabilidad y registran desde el 24 de febrero un alza de 5.58% a 47.14 dólares.

De acuerdo con Reuters, el presidente de la Asociación de la Industria de Semiconductores, John Neuffer, declaró que “la industria de semiconductores de Estados Unidos está comprometida con el cumplimiento de las reglas de control de exportaciones anunciadas en respuesta a los eventos profundamente inquietantes que se desarrollan en Ucrania”.

Sin embargo, reconoció que el impacto de las restricciones de las ventas a Rusia aun no está claro, pues ese país europeo no es un consumidor directo significativo de semiconductores, con solo 0.1% de las compras totales de chips.

James Salazar, subdirector de Análisis económico en CIBanco, explicó que “aunque en la región del conflicto no están las principales empresas productoras de semiconductores, ya que están en Taiwan, Corea del Sur y Estados Unidos, sí hay materias primas que son utilizados para su fabricación, como el neón y el níquel”.

“Se va a seguir profundizando el problema de desabasto de semiconductores, en cuestión de cuellos de botella para las entregas para el cumplimiento de producción. Va a ser una coyuntura que seguirá permeando mientras dure el conflicto geopolítico”, agregó.

Entre el 45 y el 54% del neón de grado semiconductor del mundo, fundamental para los láseres utilizados en la fabricación de chips, procede de dos empresas ucranianas, Ingas y Cryoin. El consumo mundial de neón para la producción de chips alcanzó unas 540 toneladas métricas el año pasado, según estimaciones de la firma de investigación de mercado Techcet.

Antes de la invasión de Rusia a Ucrania, Ingas producía entre 15,000 y 20,000 metros cúbicos de neón al mes para clientes de Taiwán, Corea, China, Estados Unidos y Alemania, de los cuales alrededor del 75% se destinaba a la industria de los chips, dijo Nikolay Avdzhy, director comercial de la empresa, en un correo electrónico enviado a Reuters.

Cryoin, que producía aproximadamente entre 10,000 y 15,000 metros cúbicos de neón al mes, y que se encuentra en Odesa, detuvo sus operaciones el 24 de febrero cuando comenzó la invasión, para mantener la seguridad de sus empleados, según la directora de desarrollo empresarial Larissa Bondarenko.

Otras productoras de semiconductores que también se han visto perjudicadas son la taiwanesa SK Hynix, así como la coreana Samsung Electronics.

De hecho, esta última suspendió sus envíos a Rusia. Samsung es el mayor fabricante de semiconductores y líder en ventas de teléfonos inteligentes en ese país. Controla poco más de 30% del mercado de dichos teléfonos en Rusia, según Bloomberg, lo que representa 4% del total de ganancias en ese rubro para el gigante surcoreano.

Las acciones de Samsung, tienen una caída de 9.07% este año, y desde el inicio del conflicto, pierden ya 2.47%, aunque llegó a perder más de 10 por ciento.

De los sectores más afectados

Amin Vera, subdirector de Análisis Económico en Black Wallstreet Capital, detalló que “el riesgo de la guerra en Ucrania es mucho mayor para el sector de microprocesadores que para cualquier otro, salvo el del petróleo. China y Taiwán son los hubs de semiconductores, y si la tensión en Rusia escala, estas dos naciones también podrían aprovechar la coyuntura para extender su territorio”.

James Salazar comentó que “la situación estaba mejorando respecto a los daños en la cadena de suministro que fueron ocasionados por la pandemia del Covid-19. No estábamos en el mejor punto pero este conflicto le pone un freno a esta recuperación, aunque no será un deterioro tan robusto como con la pandemia”.

El experto de CIBanco explicó que “el sector automotriz será el que seguirá siendo fuertemente impactado por este desabasto de semiconductores en el mundo, aunque también el sector tecnológico. Sin embargo, este último logró hacerse de un inventario muy fuerte y por ello ha podido solventar la actual crisis”. (Con información de Reuters)

ariel.mendez@eleconomista.mx