Aunque la intuición puede servir de guía, no se puede adivinar a ciencia cierta cuando vendrá una baja en los mercados dado que partimos de la base de que éstos se mueven en entornos relativamente eficientes y, por lo tanto, solamente cuando se dan los hechos se incorpora dicha información al precio. Es una suerte de camino aleatorio que se va dibujando a medida que los distintos fundamentales en torno a un activo se van dando a conocer.

Pero es necesario cubrirse cuanto mayor sea la incertidumbre por que los mercados cambian y hay que saber cambiar a tiempo para evitar pérdidas. Cabe recordar que existe lo que se denomina beta asimétrico , es decir una volatilidad relativa de un activo con cotización cuando sube, que es siempre menor a la volatilidad de ese mismo activo cuando baja. Las bajas suelen ser siempre más violentas que las subidas. Excluimos aquí todo tipo de evento sorpresivo como un mal/buen balance, una ampliación/reducción de un programa de recompra de acciones y otro evento que puede actuar en ambas direcciones.

En el análisis de las distintas formas que tiene un inversionista de protegerse frente a la baja de los mercados es importante reiterar la necesidad conocer de antemano la relación riesgo/retorno antes de tomar cualquier decisión, es decir si son amantes o aversos al riesgo, ya que algunas alternativas se adaptan mejor en algunas circunstancias que otras.

Algunas se adaptan mejor en algunas circunstancias mejor que otras, y se realizan con distintos instrumentos: por ejemplo se pueden hacer con opciones o con ETFs, muchos de ellos ofrecidos través de la plataforma de Saxo Bank. Existen alternativas para operar a través de modernos ETFs y llevar adelante dichas estrategias.

Además de mantener una buena porción de capital en efectivo (el estar líquido es una importante decisión de inversión que muchas veces es menospreciada), o de rotar hacia sectores menos cíclicos primero y más defensivos en una etapa posterior, las estrategias que pagan en mercados bajistas y otras formas que tiene un inversionista de protegerse frente a caídas de los mercados son muchas más.

La industria de ETFs se ha perfeccionado tanto que ha creado nuevos instrumentos, una amplia gama de ETFs que apuntan a la baja que replican el movimiento espejo de su subyacente, es decir que cuando éste baja, el ETF sube dándole un rendimiento positivo al inversor. No se piden garantías por estar cortos (short), dado que el alquiler de títulos lo hace la sociedad que administra ese fondo, una enorme ventaja a la hora de apostar a la baja de un mercado.

El inversionista debe asesorarse para saber en qué está invirtiendo y qué nivel de riesgo asume a la hora de apostar a la baja por un mercado, especialmente en el caso de los ETFs apalancados a la baja que pueden replicar el movimiento inverso de determinado índice de un país o sector en dos, o hasta tres veces. A modo de resumen, aquellos inversionistas que desean ser más agresivos y que estén seguros de que la tendencia es bajista, pueden directamente jugar a la baja a través de distintos ETFs que replican los movimientos inversos de sus subyacentes.

En caso de tener frente a sí el dilema de qué ETF usar para una determinada estrategia, siempre se recomienda elegir el más líquido y tomar en cuenta además la solvencia de la administradora de ese fondo, que se constituye bajo la forma de un fideicomiso.

A modo de ejemplo, si uno desea apostar al mercado a la baja y se toma como referencia el S&P 500, la especulación ha hecho que el ETF inverso apalancado por dos (SDS) sea mucho más líquido que el directo (SH). Si uno cree que existe una burbuja en el mercado de bonos estadoiunidenses, puede apostarle al doble de la inversa del rendimiento de los bonos de más de 20 años (TBT).

Generalmente las estrategias con opciones como medio de cobertura se realizan cuando los precios de los activos son elevados, se observa un mercado lateral o con leve tendencia bajista y no se quiere desprender de las acciones que se tienen en cartera. Las opciones se pueden asemejar a contratos de compañías de seguros. El que compra un call (opción de compra) le transfiere el riesgo de que el activo baje al que lo vende. Por lo tanto, el que lo vende actúa como una compañía de seguros, aunque cobrando una prima para asumir ese riesgo y en cualquier momento pudiendo desarmar la estrategia si ve que el mercado se da vuelta y adopta una tendencia alcista (recompra los lotes vendidos).

La compra con lanzamiento cubierto como protección también suele ser un negocio de tasas de interés, dado que al igual que el mercado de futuros del dólar, existe un rendimiento implícito detrás. Como las fechas de vencimiento son dispares entre activos y países, siempre se las anualiza. Pero si se devenga una tasa de interés, sujeta claro está a un riesgo de precio, hay que tener en cuenta que la cobertura es parcial: es mejor que tener la acción solamente si se persigue ese objetivo, pero la operación bien puede transformarse en un rendimiento negativo.

Por otro lado, también se puede comprar una opción de venta (put), que nos da el derecho pero no la obligación de vender un determinado activo a un determinado precio en una fecha establecida en el futuro. El vendedor tiene la obligación de comprar el activo en la fecha acordada y al precio acordado si el comprador decide ejercer la opción. Si el mercado baja y la opción es ejercible, al vencimiento vendo mis acciones al precio estipulado de antemano, con una ganancia respecto al precio de mercado de ese momento. Es una estrategia claramente defensiva.

En síntesis, en un mercado errático y con una ligera baja esperada, si es que no se optó por los dos primeros puntos (vender los activos y quedarse en efectivo, o rotar el portafolio hacia sectores más defensivos) es vender calls o comprar puts y proteger vuestra cartera.

La última alternativa está reservada más para inversionistas institucionales, fondos que apuntan a la baja, o bien carteras de inversionistas más importantes: apostar a la baja (caerá) directamente una acción o un ETF que se mueve en sentido directo es la alternativa directa, es decir hacer nosotros lo que hacen los administradores de esos ETFs. El inversionista puede estar incluso vendido en momentos en los que las bolsas presentan una clara tendencia a la baja. Apostar directamente a la baja implica un paso más allá, es decir pasar de cubrirse a especular y beneficiarse con la baja. Para eso se debe juntar la mayor cantidad de elementos que den seguridad acerca de la tendencia de mercado. Además, es peligroso seguir apostándole a la baja en forma indefinida. Son estrategias que sirven en momentos determinados y en tendencias que en algún momento se agotan.

Es importante aclarar que las recomendaciones que se puedan dar en esta columna están sujetas a los distintos perfiles de riesgo de cada inversionista en particular, por lo que es aconsejable siempre asesorarse con su oficial de cuenta antes de tomar cualquier decisión.

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