Cuando Mauricio Macri, recién salido de su victoria en las elecciones presidenciales de noviembre, reiteró al asumir sus funciones la promesa de echar por la borda la infinidad de controles cambiarios en Argentina, muchos observadores dijeron que había pocas probabilidades de que pudiera cumplirla realmente.

Después de todo, la medida podía llegar a salir mal. Permitir que el peso se negociara libremente equivaldría a una devaluación masiva que corría el riesgo de potenciar un aumento de la inflación y desatar protestas de argentinos ya hartos de la economía en baja y el elevado costo de vida. No obstante, Macri cumplió su palabra, desmantelando las restricciones a una semana de asumir. Y si bien la medida atizó una caída de 29% del peso, no hubo agitación social.

La jugada también contribuyó a revertir una caída en las reservas en moneda extranjera de Argentina, que se habían desplomado hasta un mínimo en nueve años en tanto su predecesora, Cristina Fernández de Kirchner, recurrió a los fondos para apuntalar el peso. El acopio de efectivo del país trepó 6% hasta 25,667 millones de dólares desde el 17 de diciembre, cuando Macri eliminó el cepo cambiario como parte de su ofensiva para dinamizar transacciones económicas.

Los problemas que enfrenta Macri están lejos de haber acabado, Argentina sigue atascada en una cesación de pagos, una desaceleración global estrangula la demanda de las exportaciones de mercancías del país y el Congreso es controlado por partidos de la oposición, pero los éxitos iniciales del nuevo presidente están contribuyendo a incrementar la confianza en su conducción de la segunda economía más grande de Sudamérica.

Me sorprende lo rápido que se ha movido , dijo Ray Zucaro, director de inversiones de RVX Asset Management. Llegó y rápidamente inició las reparaciones. Habrá muchas más noticias positivas por delante .

Como parte de la campaña de Macri destinada a restablecer la confianza de los inversionistas en Argentina, el secretario de Finanzas, Luis Caputo, viajará a Nueva York la semana próxima para reiniciar las negociaciones con los acreedores descontentos encabezados por el multimillonario Paul Singer. Macri ha prometido resolver la batalla legal que lleva un decenio con Elliott Management de Singer y otros fondos de cobertura que ha mantenido a Argentina marginada de los mercados de deuda internacionales desde su cesación de pagos récord en 2001.

Gran parte del programa de Macri consiste en distender las políticas implementadas por Fernández y su predecesor, Néstor Kirchner. El desmantelamiento del cepo ha impulsado el optimismo de los inversionistas en que el Gobierno llegará a un acuerdo con Singer en el marco del Foro Económico Mundial.

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