Por poner un ejemplo, hoy un importador no solamente tiene que buscar tener el mejor producto, buscar una mayor participación de mercado, dar un excelente servicio a sus clientes, etcétera; también tiene que preocuparse y ocuparse del tipo de cambio, ya que ante una fuerte depreciación del peso, su margen puede volvérsele polvo.

También está el tema de las tasas de interés que, al subir, sin duda incrementan los costos de fondeo de los empresarios. El precio del petróleo, la perspectiva de una subida de tasas en los Estados Unidos, la desaceleración en Europa, el nuevo gobierno de Grecia, los esfuerzos de China e India por reactivar su economía, el clima... En fin, son muchos los factores que en un mundo globalizado tienen que tener en consideración los empresarios de nuestro país.

Los factores anteriores no sólo afectan a los importadores, sucede lo mismo con la gente del sector agropecuario, con los exportadores, con los industriales, con el sector de la construcción, el de las finanzas públicas y cualquiera con el que usted piense. Todos, absolutamente todos se ven afectados por las mismas razones. Algunos para bien, otros para mal, pero nadie se escapa.

Y es que la semana pasada el peso estuvo montado en la montaña rusa al lograr fuertes apreciaciones algunos días, mientras que otros, simplemente perdió terreno frente al dólar como consecuencia de los movimientos en el precio del petróleo.

Así, vimos al peso fortalecerse hasta niveles cercanos a 14.70 pesos/dólar para después cerrar la semana mordiendo los 14.90 pesos/dólar. En medio de esto, por supuesto, hubieron fuertes bandazos. Tan sólo para que se dé una idea: en apenas cuatro días un importador que debía un millón de dólares vio en sus cuentas por pagar una variación de 200, 000 pesos.

Por su parte, el petróleo registró su mayor subida semanal desde el 2011 al avanzar un sólido 7%, debido a que los precios bajos han generado fuertes desinversiones y estrategias de reducción de costos. Tal es el caso de empresas como Royal Dutch Shell, Occidental Petroleum Corporation y ConocoPhillips que han anunciado una reducción de su gasto en casi 10 millones de dólares para este año, mientras que el viernes se anunció que el número de plataformas petroleras cayó a niveles mínimos de tres años; sin embargo, petróleo sigue habiendo mucho, tal como lo informó el miércoles la Agencia de Energía de los Estados Unidos.

Aunado a lo anterior, el mercado estuvo a la expectativa de dos factores más: los datos de empleo en Estados Unidos y la situación en Grecia.

En el primer caso, los fuertes datos sobre la nómina no agrícola emitidos el viernes que dieron una creación de 257 mil empleos en el mes de enero contra los 234 mil que esperaba el mercado y las fuertes revisiones que hicieron al alza en meses anteriores, particularmente en noviembre, fueron interpretados como una posibilidad de alza en la tasa de referencia de la Fed que podría darse muy pronto, quizá en el mes de junio, mientras que Grecia se acerca cada vez más peligrosamente a caer en default, razón por la cual Standard & Poor’s le recortó la calificación la semana pasada.

Todo lo anterior impactó en los precios del petróleo, en las divisas, en el comportamiento de las bolsas accionarias y de las tasas de interés. Unos con otros alimentan la volatilidad del mercado.

La única forma de que los empresarios de nuestro país puedan abrirse paso entre este camino espinoso es a través del uso de coberturas o de seguros de precios para así poder recuperar el control y la rienda de sus negocios.

Los caminos se antojan cada vez más complicados.

¿Usted ya tomó coberturas?

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