Tras apenas tres semanas de iniciado el 2016, las fuertes turbulencias que se han vivido en los mercados han dejado las pizarras de los mercados cambiarios, bursátiles y de commodities pintados de rojo. Las constantes han sido la incertidumbre y la volatilidad

Entre los responsables de la actual crisis en los mercados se encuentran las fuertes caídas de los precios del petróleo. En el caso de la cotización del Brent del mar del Norte, ésta ha caído un impresionante 32.48 % en las últimas tres semanas, contra 31.09% que perdió a lo largo del año pasado, mientras que el WTI acumula una pérdida en el mismo periodo de 27.82 y 22.25 % en lo que va del 2016. Por su parte, la mezcla mexicana ha retrocedido un 27.09% en lo que va del año y ya suma una pérdida de 54.65 % desde enero del 2015.

Sin duda, las fuertes caídas de los precios del petróleo tienen un impacto negativo en las expectativas económicas de los países productores de petróleo, y por ende, en el valor de sus monedas. En el caso de las empresas que se negocian en Bolsa y que viven de la actividad petrolera, el efecto es el mismo.

Así, en los mercados cambiarios en lo que va del año, el euro ha perdido frente al dólar 0.58 %, mientras que desde enero del 2015 ya acumula una pérdida de 10.05 por ciento. Por su parte, países como Rusia han visto caer su moneda 6.86%, en tres semanas, el Real brasileño, 3.53 %, y el peso mexicano se ha depreciado frente al dólar 7.25 %, en lo que va del año.

Otro de los responsables de la actual turbulencia es China. Las preocupaciones por su desaceleración económica y la imposibilidad de su banco central para generar confianza entre los inversionistas ha generado que su principal indicador bursátil se haya desplomado en las últimas tres semanas un escandaloso 17.16%, arrastrando al resto de las bolsas al precipicio.

En el mismo periodo, el Dow Jones ha perdido 7.58 %; el NASDAQ, 9.46 %; el S&P 500, 8.56%; el Nikkei de Japón, 10.9 %; mientras que el Bovespa de Brasil ha caído 13.26% y el IPC de nuestro país ha sido de los menos golpeados, con una pérdida de 2.93 por ciento.

A lo anterior habría que sumarle que a la Unión Europea todavía le queda un largo camino por recorrer, a fin de que se pueda considerar superada su crisis económica; los conflictos políticos de medio oriente; la economía de Japón, que simplemente no crece a pesar de las carretadas de dinero que le inyecta a sus mercados; la grave situación económica de países latinoamericanos como Brasil, Venezuela y Argentina, y el tema de la normalización de la política monetaria en Estados Unidos, que sin duda diverge de lo que se viene haciendo en el resto del mundo.

Por lo pronto, diversos analistas hacen sus apuestas y algunos estiman que las actuales turbulencias se habrán superado para el segundo semestre del año, una vez que los precios del petróleo se estabilicen y que las economías asiáticas y europeas empiecen a responder a los estímulos, mientras que otros simplemente presentan escenarios menos optimistas.

En mi opinión, los problemas que aquejan a los mercados no se resolverán en el corto plazo. China está sufriendo un cambio de fondo en el manejo de su economía y la sobreoferta de petróleo no es algo que se resuelva en poco tiempo. Lo hemos dicho muchas veces, la crisis actual difiere de las anteriores, en el sentido de que ésta es la primera crisis global que están viviendo los mercados, la diferencia radicará en la estrategia que cada uno de los países siga para enfrentarla.

Mientras eso sucede, ¿ya tomaste coberturas?

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