El día miércoles, los mercados abrieron con gran expectativa, y a pesar de que la mayoría descontaba que la Fed incrementaría su tasa tal y como lo indicaban los futuros que cotizan en Chicago, que le asignaban una probabilidad de 78% al alza, aun había quien pensaba que la Fed quizá no lo haría. Al momento del anuncio, los mercados reaccionaron con gran optimismo y simplemente se tiraron a la fiesta.

Al anuncio de la Fed siguió la rueda de prensa de su presidenta, Janet Yellen, la cual fue agresivamente cuestionada por la decisión tomada de manera unánime en el seno de la junta de gobierno de la Fed, ya que la propia Fed había establecido como factores para tomar la decisión el que la economía más grande del mundo contara con empleo pleno, lo cual se había logrado al tener una tasa de desempleo de 5 %; que hubiera crecimiento económico, el cual había sido revisado al alza, y en el que Yellen explicó que las estimaciones del crecimiento del PIB para los primeros tres trimestres del 2015 se habrían ubicado en 2.5 % y que para este último se esperaba un crecimiento de 2.1 contra 2 % estimado originalmente. El tercero objetivo, que es el único que no se ha alcanzado, es el de la inflación, del cual la Fed había manifestado que es de 2% y que se espera cierre alrededor de 0.4 %, como consecuencia de la fuerte baja que han experimentado los precios de los energéticos que consideran en el mediano plazo se irán normalizando, y a la apreciación del dólar frente a las principales divisas, por lo que prefieren estar listos y preparados al anticipar dicha alza que tener que reaccionar de manera brusca afectando los mercados.

El tono de su discurso fue de mantener una política monetaria dovish, es decir, relajada. Dejó perfectamente claro que la Fed no ha entrado en una estrategia agresiva de endurecimiento de su política monetaria, y reconoció que la situación a nivel global sigue estando muy complicada y dejó la puerta abierta a incrementar la tasa de referencia unas tres veces más a lo largo del 2016.

Desde un punto de vista macroeconómico, consideró que la Fed se adelantó al subir su tasa de referencia dado el entorno global; sin embargo, los mercados requerían ya ver decisión por parte de la Fed para recuperar algo de estabilidad.

Tras la euforia inicial, los mercados regresaron a la incertidumbre y la volatilidad el viernes, al perder el índice S&P 500 0.3% a lo largo de la semana, tras haber ganado 3% en los primeros tres días de la semana, la mayor alza en dos meses, mientras que el Dow Jones perdió 0.8% semanal. Ambos índices cerraron en niveles mínimos de dos meses, tras haberse generado preocupaciones en el sentido de que el incremento en tasas podría elevar los costos de fondeo, afectando a países como China que no da señales de poder revertir el proceso de desaceleración económica.

Es un hecho que el 2016 será complicado. Los conflictos geopolíticos en Medio Oriente, la caída estrepitosa de los commodities, la grave situación económica en Asia y América Latina, además de que el próximo año será año electoral en Estados Unidos, simplemente vienen a atizar aun más el fuego de la volatilidad. La decisión es suya: ¡seguir en manos de la volatilidad o finalmente tomar coberturas!

¡Los veo en enero, deseándoles siempre lo mejor!

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