Aeroméxico y Delta vuelven a depender de una decisión de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), que desde el martes pasado cuenta con 60 días para resolver la concentración de las aerolíneas.

A pesar de que la información relacionada con el procedimiento se hizo pública la semana pasada, la aerolínea estadounidense ya había solicitado a la autoridad mexicana desde el 7 de noviembre del 2016 su interés por ampliar su participación accionaria en Aeroméxico.

Se prevé que la decisión de la comisión sea pública antes del 17 mayo, que es la fecha límite en la que se vence la autorización para la alianza profunda que se estableció recientemente para operar entre Estados Unidos y México, y que fue el paso previo a la venta de acciones. Ese día, a más tardar, deben cumplir con la cesión de slots (espacios de despegue y aterrizaje) que se les solicitaron. De acuerdo con una persona involucrada en el proceso que tiene a su cargo la Dirección General de Concentraciones de la Cofece, las posibilidades de que sea aprobada son elevadas, ya que existe el precedente de la alianza referida.

Se incrementan las probabilidades. Hay confianza de que avance la venta de acciones porque hay un historial de prácticamente dos años de análisis de las empresas y se ha analizado mucha información. La alianza previa se aprobó con condicionamientos que no fueron complicados de atender , explicó la fuente. En el folleto informativo, en el apartado de condiciones de la oferta, se menciona que el acuerdo está sujeto a que la comisión autorice la adquisición de las acciones por el oferente (Delta) al amparo de la oferta.

No obstante cualquier disposición contenida en el presente folleto informativo, ni el oferente ni la emisora estarán obligados a aceptar condición o restricción alguna a efectos de obtener dicha autorización o a aceptar una autorización con condiciones , se detalla.

Cumple 83 años en septiembre

Aeroméxico controla el cielo mexicano

Aeroméxico, fundada como Aeronaves de México el 14 de septiembre de 1934 por Antonio Díaz Lombardo, ha sido hasta el día hoy un referente en el crecimiento empresarial aeronáutico mexicano.

Para 1955 la empresa ya tenía ocupación en 21 oficinas repartidas entre los más importantes aeropuertos de México, Acapulco, Monterrey y Guadalajara, para que dos años después la empresa obtuviera sus dos primeros permisos para volar de la Ciudad de México a Nueva York y de Acapulco a ?Los Ángeles.

En 1964 Aeronaves de México contaba con ya 2,980 empleados, ofrecía servicio a 32 ciudades en México como también a ciudades de Estados Unidos, Europa, Canadá y Sudamérica, ya que para 1975 Aeronaves de México cambia a su nombre comercial de Aeroméxico.

Los problemas de una posible quiebra se intensificaban por una huelga hecha por los trabajadores en 1988, pese a los problemas económicos y sindicales; bajo la dirección de Pedro Cerisola se encaminó una operación de tan sólo 25 aeronaves.

Ya para el 2007 el Instituto de Protección para el Ahorro Bancario (IPAB) puso a disposición una convocatoria para recibir ofertas para la empresa Aeroméxico. Entre los más fuertes competidores para quedarse con la empresa estaba Moisés Saba Masri, dueño de Grupo Casa Saba.

El otro competidor formaba parte de Fideicomiso Banamex, entre ellos José Luis Barraza, Carlos Vara y Fernando Quiroz.

Cuando finalmente se dio a conocer que la oferta que más llamó la atención fue la de Fideicomiso Banamex por un monto de 249.1 millones de dólares, estos empresarios se dieron a la tarea de llevar las cotizaciones de la empresa a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

En el 2011, Aeroméxico, de Andrés Conesa, llegó a la BMV tras realizar su oferta pública inicial de acciones. La emisora empezó a cotizar en 31 pesos y, casi seis años después, su precio es de 45.95 pesos, en alza de 48 por ciento.

En valor de mercado, la aerolínea aumentó su valor en 10,628 millones de pesos desde el 2011, y era de 32,650 millones. (Con información de Rafael Mejía)