Conforme pasan los días y nos acercamos a la fecha de la reunión de la Reserva Federal (Fed) a celebrarse el próximo 16 de diciembre, las expectativas sobre el incremento de tasas en los Estados Unidos crecen, y las apuestas sobre sus posibles efectos en los mercados no se hacen esperar

Hoy todo gira en torno a la Fed y su decisión sobre política monetaria, aderezada por el resto de los sucesos en los mercados. Y es que, como comentamos en este mismo espacio la semana pasada, la decisión que tome la Fed tendrá repercusiones directas en el resto de los mercados: en el de divisas, de deuda, commodities y accionarios, y por supuesto en la estrategia de política monetaria de los demás países del mundo, en donde ha quedado bien claro que la estrategia seguida por la Fed es divergente de aquella establecida por los demás bloques económicos, como es el caso de la Unión Europea y Asia.

Para empezar, los analistas consideran que un incremento de la tasa podría fortalecer aún más al dólar frente a una canasta de las principales divisas. A la fecha se lleva una apreciación de 15% en lo que va del año, y según el Banco de Inversión Barclays estima que para el 2016 podría fortalecerse en 7% adicional, lo que podría significar una disminución del potencial de generación de ingresos en el índice Standard & Poor’s 500 a la mitad.

Lo anterior debido a que un dólar fuerte reduce el nivel de exportaciones de las empresas estadounidenses, además de que las basadas en otros países con ingresos en diferentes divisas ven reducidos sus ingresos en términos de dólares, lo que sin duda afecta sus cotizaciones en Bolsa.

Es curioso que a pesar de que en general los analistas de mercado se encuentran optimistas con respecto a la evolución económica de los Estados Unidos y su percepción es que una desaceleración económica en ese país se encuentra ya fuera del panorama, consideran que los principales índices accionarios de los Estados Unidos no crecerán en el 2016 por encima de niveles de un digito, tal y como está sucediendo este año.

De acuerdo con los principales administradores de fondos reunidos en un encuentro organizado por Reuters hace un par de semanas, la fiesta alcista que iniciara en marzo del 2009 y que diera retornos de hasta un 200% ha llegado a su fin. De hecho, consideran que el crecimiento económico será débil a lo largo del 2016, razón por la cual varios de ellos han empezado a apostarle a las bajas en su estrategia de inversión para el año entrante.

Interesante el hecho de que en plena crisis los índices bursátiles tuvieran fuertes alzas, mientras que ahora que se ven signos claros de mejoría económica las bolsas moderen su tendencia alcista para más bien otorgar magros rendimientos.

Lo anterior se explica fácilmente si se recuerda que la Fed a raíz de la crisis inyectó carretadas de dinero a los mercados que no necesariamente se fueron a apoyar el consumo o la adquisición de bienes de capital, sino más bien a inversiones de cartera que generaron un fuerte rally no sólo en las bolsas accionarias sino también en las de commodities.

Hoy que la Fed no sólo ha recogido sus canicas del mercado al haber cancelado el programa de relajación cuantitativa, sino que ahora amenaza con empezar a retirar liquidez de los mercados vía un alza de tasa, no es de sorprender que la fiesta se haya terminado.

Habrá que estar al pendiente de las inyecciones de liquidez que el BCE mantendrá en los mercados y de la política monetaria relajada que siguen China y Japón.

Por lo pronto, esta semana será clave para tener mayor certeza sobre lo que hará la Fed en su próxima reunión, ya que se publicarán los datos de empleo al mes de noviembre. Les recuerdo que los mercados no tienen palabra de honor y más vale tomar coberturas.

[email protected]