En su reporte del 29 de junio pasado, el Banco de México informó que las reservas internacionales marcaron un máximo histórico de 100,363 millones de dólares una semana antes.

Previamente, en su reporte del 22 de junio, el banco central había informado que las reservas alcanzaron 100,096 millones de dólares, era la primera vez que rompían la barrera de los 100,000 millones de dólares. Sobre estos máximos históricos, habrá que enfatizar en que la política de acumulación de reservas ha sido exitosa.

El instituto central comenzó un mecanismo con opciones de venta, con el cual acumula reservas comprando dólares al mercado bajo ciertas condiciones. Este mecanismo estuvo activo entre 1996 y el 2001.

La otra vía de acumulación de reservas ha sido, típicamente, por las exportaciones petroleras. Los dólares que obtiene Pemex por dicho concepto no pasan directamente al mercado cambiario, sino que son depositados en el Banco de México.

El nivel de reservas es una buena noticia a mayor plazo y da la impresión de solidez económica para México.

Los beneficios de tener reservas altas están relacionados con la mayor estabilidad financiera que, a su vez, es necesaria, pero no suficiente para mejorar condiciones crediticias y apoyar el crecimiento económico.

En el corto plazo, los beneficios sobre tener reservas altas son mayores que los costos. No obstante, los costos de tener altas reservas podrían ir apareciendo a mayor plazo. Entre estos se ubican:

• Costos de esterilización: la esterilización es un proceso que los bancos centrales llevan a cabo para evitar que la inflación se convierta en un grave problema, ofreciendo deuda y retirando circulante en moneda local. Si la tasa de interés doméstica es mayor a la tasa a la que se invierten las reservas, el costo es evidente. La esterilización influye incluso en el tipo de cambio real, distorsionando un ajuste en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

• Costos de oportunidad: cuando las reservas se acumulan de forma rápida, surgen tentaciones para que diversos actores quieran usarlas e invertirlas en infraestructura u otro tipo de gastos. Utilizar las reservas es algo más complicado de lo que parece, pues hay que pagar por ellas en moneda local y, en la práctica, existe consenso de que se debe actuar con prudencia en este aspecto. De aquí, que el concepto de nivel óptimo de reservas cobre relevancia.

• Costos de balance: al aumentar las reservas, bajo un tipo de cambio flexible, es de esperarse que la moneda local se aprecie. De ser así, al reportarse las reservas en moneda local, el valor será menor, creando un problema en el estado de cuenta del banco central. Otro tema asociado podría derivar en una apreciación constante de la moneda que reste competitividad a las exportaciones.

• Costos por falta de incentivos: reservas robustas pueden crear un falso sentimiento de resolución definitiva a problemas económicos del país para diversos actores, posponiendo reformas cruciales para incrementar la competitividad.

Con reservas internacionales altas, México mejora su perfil financiero y da un paso crucial en favor de la estabilidad financiera, la cual no necesariamente llevará al crecimiento sostenido de la economía.

Por ello, habrá que ver los niveles históricamente altos de nuestras reservas como una noticia positiva, pero no debe dejarse atrás la urgencia de implementar cambios estructurales que ayuden a resolver los problemas históricos de pobreza y desigualdad aún presentes en México.

*Luis Arturo Flores es subdirector de Análisis Económico de Ixe Grupo Financiero. Su opinión no representa necesariamente la posición de la institución.