En mayo, con el alargue de las medidas de distanciamiento social para evitar la propagación del Covid-19, el indicador de consumo privado en México atizó su caída y tuvo un desliz récord de 23.5% a un nivel 89.6 puntos, el más bajo desde junio del 2009, de acuerdo con cifras divulgadas ayer 6 de agosto, por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

Durante abril, primer mes de la cuarentena que detuvo actividades de industrias y servicios que fueron considerados no esenciales durante el confinamiento, la caída fue de 22.2 por ciento. A tasa mensual, en mayo, el indicador tuvo un retroceso de 1.7 por ciento.

Al interior del indicador, el consumo de bienes de origen importado fue el de mayor caída, con un retroceso de 33.8%, mientras que la absorción de bienes y servicios nacionales se contrajo 22.4 por ciento.

De forma acumulada, durante los primeros cinco meses del año, el consumo privado se ha contraído 9.9%, superando la caída de 8.8% del mismo período del 2009, que era la mayor observada hasta el momento.

En abril y mayo pasados, las empresas de consumo resintieron, además de las restricciones a la movilidad y del cierre de tiendas y locales que favorecen la aglomeración de personas, la salida de más de 12 millones de mexicanos del mercado laboral, con la consiguiente pérdida de ingresos y capacidad de compra, de acuerdo con datos de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), realizada por el Inegi.

“Aunque la caída es de dimensiones mayúsculas, el daño que se percibe es menor al de la inversión, por lo que esperamos que durante junio sea este componente, junto con las exportaciones, el que más rápido reaccione a la reapertura de la economía tras la finalización de la jornada nacional de sana distancia”, opinó en un reporte el Grupo Financiero Monex.

El consumo privado representa alrededor de 50% de la demanda global de bienes y servicios de México, mientras que la inversión privada, que en el mes de mayo tuvo un descalabro de 38.4% –el mayor desde agosto de 1995–, representa alrededor de 15% de la demanda agregada.

“Consideramos que la demanda doméstica se mantendrá limitada ante el deterioro de los fundamentales del consumo mientras que la incertidumbre para la inversión continúa elevada, con la recuperación probablemente liderada por la demanda externa”, opinó en un análisis Grupo Financiero Banorte.

octavio.amador@eleconomista.mx