El estrés laboral -uno de los problemas más comunes que padece la sociedad de hoy- se ve potenciado en mayor o menor medida de acuerdo a la profesión que se ejerza y, obviamente, en el caso de los corredores de bolsa, el medidor de presión marca los valores más altos.

Los constantes ajetreos, análisis exhaustivos, apuestas cargadas de tensión y subidas en las acciones, seguidas de bruscas caídas, caracterizan el día a día de un broker. Las consecuencias de estos altibajos no son menores y se manifiestan tanto física como emocionalmente.

Una nota del diario financiero argentino El Cronista sobre este tema, estableció que las principales causas del estrés laboral son la sobreexigencia, las elevadas expectativas en función de objetivos mal trazados o muy alejados de la realidad, horas y horas de trabajo sin pausas programadas, y condiciones ambientales desagradables, como el ruido excesivo y el encierro; en fin, todo lo que define el ambiente de trabajo de un corredor de bolsa.

Como dato interesante, la Asociación Americana de Psicología, señala que mientras más ansiosos y deprimidos están los brokers, más dinero ganan . El fenómeno está directamente asociado a la menor cantidad de horas de sueño que duermen estos profesionales del mercado bursátil.

A pesar de ello, los veteranos de la bolsa aseguran que no todas las ruedas bursátiles son tan estresantes y con el tiempo se desarrolla una capacidad de acostumbrarse al ritmo de estas. Igualmente, destacan que en la actualidad la mayoría de las sociedades de bolsa no operan desde el recinto como hace unos años, sino que lo hacen desde sus oficinas. Esto aliviana en alto grado la carga de las labores.

¿Cómo funciona el cerebro de un corredor de bolsa?

La publicación Ámbito, describe el proceso a través del cual tiene lugar el proceso de pensamiento de un broker cuando se encuentra en medio de su faena. Y destaca que en ciertas ocasiones, la presión diaria que implica estar en máxima alerta durante las horas de negociación, genera un estrés que en bajas dosis puede ser beneficioso para la toma de decisiones, ya que ayuda a la concentración en el objetivo. Aunque en dosis mayores, es negativa.

Asimismo, se plantea que si los inversionistas de un determinado país o área tienen grabados recuerdos de situaciones complejas, emocionalmente condicionales, como una crisis, la inflación o el default, eso es revivido influenciando las decisiones, por lo que el factor emocional juega un rol importante en las reacciones de un corredor de bolsa, sin dejar de lado la importancia que merece su razonamiento lógico.

[email protected]