Compra americano. Contrata americano fue uno de los múltiples mensajes nacionalistas que plagó el discurso de toma de posesión de Donald Trump el pasado 20 de enero. Ya desde la campaña electoral, el actual presidente EU dejó ver de manera clara sus intenciones proteccionistas. Y esta tendencia, en lugar de ir serenándose con el desembarco en el Despacho Oval, parece que coge fuerza.

No obstante, son muchos los analistas que dudan de que al final el proteccionismo declarado acabe transformándose en realidad porque consideran que en un mundo tan global este tipo de políticas carecen de sentido.

Además, si Trump se vuelve tan agresivo, ¿qué país va a estar dispuesto a comprar productos a las empresas estadounidenses? A la espera de ver cómo avanzan las políticas de la nueva Administración, analistas como Juan José Fernández-Figares prefieren refugiarse en las esperadas medidas de expansión fiscal. En el nuevo entorno, estas son las principales estrategias de inversión:

Renta fija: plazos cortos y tipos variable

La victoria de Donald Trump trajo consigo un incremento de las rentabilidades de la deuda. Los inversionistas comenzaron a deshacer posiciones en los activos refugio, apoyados en las promesas electorales del nuevo presidente y el mensaje de tranquilidad lanzado por el magnate horas después de conocerse el resultado. La renta fija fue uno de los mercados que más se resistió. En un escenario en el que la subida de los tipos ganarán fuerza ante las expectativas de mayor inflación y crecimiento, es de esperar que la renta fija pierda atractivo ante el miedo de incurrir en pérdidas a medida que las rentabilidades aumenten. Pero que pierda brillo no significa que no existan oportunidades. Entre las recomendaciones de inversión de la eafi Capitalia Familiar para este año se encuentra la de apostar por bonos con tipos de interés variable.

La principal ventaja de esta clase de deuda es que, a diferencia de los bonos a tipo fijo, el valor de estos bonos no sufre pérdidas en caso de que los tipos de interés suban.

Celso Otero, gestor del fondo Renta 4 USA, considera que, teniendo presente la política económica del nuevo presidente, la mejor opción pasa por eliminar el riesgo derivado de las duraciones largas. Otero se decanta por fondos que tengan como filosofía la inversión en vencimientos más cortos.

En la misma línea se mueve Diego Jiménez Albarracín, analista de Deutsche Bank. Junto a los plazos más cortos, el experto observa oportunidades en bonos corporativos, principalmente en el apartado high yield, que es el que ofrece las rentabilidades más elevadas. Dentro del high yield, Jiménez Albarracín elige a los activos más próximos al grado de inversión. La lista de recomendaciones del experto la completan los bonos emergentes con divisa cubierta de la región de Asia Pacífico.

Renta variable: bancos e infaestructuras

Las grandes beneficiadas por la salida del dinero de la renta fija han sido las Bolsas. El triunfo de Donald Trump fue el pistoletazo de salida para el trasvase de las inversiones desde los activos refugio a los de más riesgo. Los inversionistas se refugiaron en la promesa de una política fiscal expansiva, llevando a las Bolsas a experimentar fuertes subidas en un corto espacio de tiempo. A la espera de que Trump cumpla sus promesas y después de un discurso fuertemente proteccionista como el pronunciado en la toma de posesión, los expertos siguen viendo en la Bolsa las oportunidades más jugosas.

Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities, señala que a la hora de configurar la cartera no basta con tener solo en cuenta las políticas proteccionistas de la Administración Trump, que a pesar de la retórica de los últimos tiempos siguen siendo una incógnita. A ello habría que sumarle la rebaja de impuestos a empresas y familias que pretende implementar el nuevo presidente y la desregulación que quiere llevar a cabo. Según las últimas declaraciones pronunciadas por el magnate estadounidense, entre sus objetivos se encuentra recortar la regulación hasta en un 75 por ciento. En este contexto, el sector bancario es uno de los más beneficiados junto a las compañías de materias primas y metales, las energéticas y las industriales , afirma.

Desde Renta 4 señalan que, aunque los bancos serán las firmas más beneficiadas por el entorno de subida de tipos y el mayor crecimiento esperado, el gestor del fondo Renta 4 USA se mantiene fiel a una estrategia de inversión más conservadora en la que las empresas de consumo defensivo, cuidado de la salud o farmacéuticas son sus apuestas preferidas.

Jiménez Albarracín prefiere Bolsas desarrolladas frente a las emergentes y dentro de las desarrolladas escoge a la renta variable estadounidense. A pesar de la revalorización registrada por los principales índices de Wall Street, el experto considera que con las actuales expectativas de crecimiento de beneficios, la renta variable estadounidense cotiza a unos múltiplos menos exigente que las Bolsas europeas. Por sectores, el responsable de renta variable de Deutsche Bank se decanta por los más regulados hasta la fecha como el financiero o farmacéutico. El experto también se muestra optimista con las firmas de biotecnología.

Otro sector que sacaría partido del proteccionismo (medidas que están pendientes por aprobación y cuyo efecto tardará en verse) sería el de infraestructuras. Entre las promesas del presidente de EU está la implementación de un programa para la construcción y remodelación de carreteras, aeropuertos, puentes, etc. Felipe López, analista de Self Bank, y Diego Jiménez Albarracín, de Deutsche Bank, coinciden en señalar a ACS, OHL o Ferrovial como los representantes del sector en España que podrían sacar provecho al ganar concesiones para la ejecución de estos planes a través de sus filiales en Estados Unidos.

La lista la cierra el sector tecnológico con empresas como Amazon, Google o Microsoft. Es decir, todas aquellas compañías relacionadas con el negocio de la nube y la realidad virtual que están desarrollando aplicaciones para defensa o medicina.

Divisas: sacar partido de la subida de dólar

En un principio, la idea de mayor crecimiento, inflación y subida de los tipos de interés reales en EU debería reflejarse en un dólar fuerte. Hasta la fecha de la victoria y posterior llegada a la Casa Blanca del candidato republicano ha provocado una fuerte apreciación de su moneda. Desde el 8 de noviembre, el billete verde sube un 3.2%, ascenso que ha llegado a superar el 6% el 20 de diciembre cuando el euro se cambiaba a 1.038 dólares. Esperamos una mejor salud económica en EU, una inflación con visos de subida, especialmente en el ámbito laboral , indica el analista de Deutsche. Esto podría ser un desencadenante para tomar posiciones en el dólar. Sin embargo, no conviene olvidar que Donald Trump no quiere una moneda fuerte porque lastra a las exportadoras. Es decir, que acabará estableciendo algún tipo de medida para limitar su apreciación.

Desde la entidad no descartan la igualdad con el euro. La divisa europea seguirá débil artificialmente como consecuencia de la política monetaria del BCE, pero si el crecimiento coge fuerza, se apreciará , añade. Para final de año, las perspectivas que manejan desde la firma es que el dólar se cambie a 0.95 euros. Las grandes damnificadas de la apreciación de la divisa estadounidense serán las emergentes. Esto lleva a Jiménez Albarracín a considerar que lo más aconsejable es huir de ellas.

Materias primas: el oro, refugio ante las dudas

La subida del dólar juega en contra de las materias primas, por lo que en un principio estos activos no contarían con atractivo de cara a los próximos meses. Sin embargo, es precisamente aquí donde los analistas están más divididos. Desde Capitalia Familiar consideran que la apuesta por el crudo puede ser una buena estrategia. Por contra, en Deutsche Bank siguen sin ver al crudo por encima de los 60 dólares el barril a pesar del parón de las inversiones.

En Capitalia Familiar también se decantan por el oro, que podría jugar su papel de activo refugio frente al dólar si la divisa se deprecia por el aumento de la deuda, el déficit público o las intervenciones del Tesoro para frenar la pérdida de competitividad de la primera economía del mundo. Por contra, los analistas de Deutsche Bank no ven potencial al metal dorado y esperaban que bajara de los 1,000 dólares en 2016.

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