El Mercado de Derivados mexicano (MexDer), bajo la dirección de Jorge Alegría, se encuentra preparando instrumentos derivados que respondan a las necesidades de los mercados mexicanos y, según adelantó el directivo, el primer paso será dado con instrumentos que permitan a los productores de maíz blanco cubrirse contra riesgos.

De acuerdo con Alegría, contar con este instrumento permitirá tener una mayor transparencia en precios y niveles de producción en el país.

La iniciativa es parte de la segunda etapa del acuerdo que el año pasado firmó el MexDer con el mercado de derivados más grande a nivel mundial, el Chicago Mercantile Exchange (CME), a partir del cual ya se pueden contratar coberturas agropecuarias desde nuestro país. Lo que se busca, es aprovechar este acuerdo para gestar un mercado agropecuario en el país.

•¿Habrá una bolsa agropecuaria?

No es una bolsa agropecuaria, es un segmento agropecuario dentro de MexDer donde se puedan operar instrumentos que coticen ya en el CME a través del sistema financiero mexicano para darle acceso a un mayor número de participantes mexicanos por medio de bancos y operadores locales.

El acuerdo con CME nos permite desarrollar productos particulares para México, que pueden estar listados aquí o en el CME, pero con la particularidad de cubrir necesidades adecuadas para México. Es una sección el MexDer, pero no es que vaya a haber una bolsa diferente.

•¿Cómo ha progresado la alianza con el CME?

El arranque ha sido modesto. Se arrancó apenas hace medio año, en el que hemos visto un interés paulatino. Es un proyecto de largo plazo.

Una de las sorpresas es la operación de futuros de maíz. Actualmente ha habido operaciones de varios miles de toneladas de maíz, cubriendo a agricultores de Tamaulipas y Veracruz a través de intermediarios mexicanos como Scotiabank y Gamaa Derivados.

•¿Qué hay del desarrollo del segmento agropecuario del MexDer?

Bajo el nuevo programa de la Sagarpa para apoyos de coberturas de riesgo en el mercado, en una primera etapa, dichas coberturas tendrán que ser reportadas al MexDer aunque no se realicen ahí directamente, lo que dará mayor transparencia a la fijación de precios.

Esto permite operar la segunda fase, que es ya tener un contrato de maíz blanco, el cual es el que se consume y produce en México y que se está trabajando con la Sagarpa y el CME. El reto es cómo desarrollar un mercado para maíz blanco para que responda a factores económicos propios.

•¿Cómo iniciará su desarrollo y para cuándo estará listo dicho contrato?

Necesitamos una medida de la cual partir, por lo que se quiere arrancar con un contrato que respete puntos de entrega en el país, pero no pierda la liquidez del amarillo, que es el que opera en el CME. Todavía no está definido dónde estará listado el producto, si en el CME o en el MexDer, pero podría operarse por igual ante la alianza.

Por ahora no se tiene fecha ni definición. Tenemos reuniones y llamadas dos veces al mes, viendo aspectos económicos de cómo hacer que esto funcione.

•¿Dónde estarían localizados los puntos de entrega?

Sabemos que hay un mercado enorme en Sinaloa. Tenía la idea de que los puntos de entrega pudieran estar ahí; sin embargo, algunos expertos en la materia han sugerido que los puntos de entrega estén en México. Serían puntos identificados entre el Distrito Federal y el Estado de México, alrededor de Toluca, donde pudiera haber instalaciones físicas.