Los bonos basura podrían ser un importante campo de batalla en 2016. Los mercados de deuda de alta rentabilidad están en aguas turbulentas. Los rendimientos han aumentado desde mediados de 2014 y ahora están en el 8% en Estados Unidos y en el 4.8% en Europa.

Este año, las rentabilidades han sido escasas en Estados Unidos, ya que, según Bank of America Merrill Lynch, el mercado de altas rentabilidades ha caído un 2.2%, y algo mejores en Europa, con una subida del 3.4 por ciento. Un aumento de las rentabilidades hace crecer su atractivo, pero también reflejan dificultades. En Estados Unidos, las dudas se centran en las empresas cuya situación se ha visto afectada por la caída de los precios de las materias primas.

Los bonos del sector energético han caído un 12.9% y el metal un 18.2%, según Barclays. No obstante, estos han dejado de ser los sectores que se enfrentan a más problemas. Los bonos de las farmacéuticas han caído un 5.6% en lo que va de año. Y más del 20% del sector distribución cotiza a niveles difíciles, según M&G Investments.

Las emisiones se han ralentizado y el apetito por el riesgo ha aumentado. Las señales de advertencia se centran en los bonos basura de Estados Unidos (…) Es cierto que el elevado nivel de rentabilidad en Estados Unidos implica que hay un colchón muy amplio para absorber los aumentos de los tipos de interés de la Fed. Y los tipos han aumentado desde un nivel extraordinariamente bajo. Pero, aunque el ciclo de política monetario acaba de empezar, el ciclo crediticio es mucho más avanzado y la volatilidad ha aumentado. Eso podría significar tiempos difíciles para los bonos de alta rentabilidad, a no ser que se produzca un importante crecimiento.

En cambio, el mercado de alta rentabilidad europeo goza de mejor salud. No tiene la misma exposición a la energía, y el ciclo económico en Europa está en una fase más joven. Y todavía puede beneficiarse si el Banco Central Europeo relaja aún más sus políticas, teniendo en cuenta la postura extremadamente flexible mostrada por Mario Draghi el viernes. El dinero ha fluido hacia los bonos de alta rentabilidad europeos este año, pese a abandonar Estados Unidos, según señala UBS.

Pero el aumento de la rentabilidad este año en Europa y los mediocres retornos ponen de relieve que este proceso no es directo. El problema es que los bonos de alta rentabilidad no ocupan un puesto destacado en las compras de deuda pública del BCE: el efecto sobre el apetito por el riesgo es indirecto. Por otra parte, el mercado de alta rentabilidad europeo, debido a su tamaño más pequeño, puede tener dificultades para liberarse del campo gravitatorio del mercado estadounidense, sobre todo si los precios muestran volatilidad. Es probable que Europa se comporte mejor que Estados Unidos, gracias a los sólidos fundamentales, pero eso podría no bastar para generar grandes rendimientos absolutos.

Los inversionistas deberían estar acostumbrados a estas alturas a compatibilizar los conflictos entre los fundamentales subyacentes y los esfuerzos de los bancos centrales por controlar los mercados. Pero el mercado de deuda de alta rentabilidad podría asistir a una versión especialmente virulenta de esa lucha en 2016.

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