Santander avanza en el saneamiento de Banco Popular con las negociaciones con Blackstone para la venta del 51% de sus activos tóxicos. Pero ¿quién es este agente llamado a protagonizar la mayor operación inmobiliaria de España?

Blackstone es una firma estadounidense que inició su andadura como fondo de capital riesgo en 1985, pero que engloba ahora las fórmulas más diversas de inversión, lo que le ha permitido captar 371,000 millones en activos bajo gestión. Esto le convierte en uno de los titanes de su segmento, un hito consolidado en sus 32 años de vida.

El negocio de Blackstone se basa en la compra de activos en "situaciones especiales" con grandes descuentos para su reestructuración y posterior venta.

Desde su fundación por apenas cuatro socios, ha pasado a convertirse en una multinacional con más de 2,000 empleados en sus 20 oficinas repartidas por todo el mundo. Si se tiene en cuenta el número de empleados de las compañías que tienen en su cartera, esta cifra se eleva hasta los 511,000.

En 2007, la compañía salió a Bolsa en Nueva York a 31 dólares por título. Ahora supera los 33 dólares por acción, sólo un 7% por encima de su debut, pero casi un 600% por encima de los mínimos de 2009. La crisis supuso un duro golpe para Blackstone, que llegó a cotizar a menos de cuatro dólares.

El gigante divide su negocio en cuatro núcleos: capital riesgo, hedge fund, financiación corporativa e inversión inmobiliaria. Aunque la rama del capital riesgo es, quizá, la más conocida y a la que se asocia la marca Blackstone, es el segmento inmobiliario el que más aporta al total de activos bajo gestión (28 por ciento).

El fondo inmobiliario de Blackstone contaba con nada menos que 104,000 millones, lo que le convierte en el mayor propietario inmobiliario. La firma fundó su división inmobiliaria en 1992, lo que la convierte en la segunda más joven de la compañía, sólo por detrás de la rama de financiación corporativa.

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