El Banco Nacional Suizo (BNS) se gastó miles de millones en mantener el tipo de cambio mínimo de 1.20 francos suizos por euro en la primera quincena de enero, según un miembro del directorio.

Extrapolado a todo el mes, el instituto de emisión hubiera tenido que consagrar unos 1,000 millones de francos (unos 82,000 millones de euros en la tasa de cambio del momento) sólo en el mes de enero para mantener este tope, dijo Fritz Zurbr#gg.

"En los días que precedieron la decisión de retirar el límite mínimo (el 15 de enero), los fondos para la intervención eran cada vez más importantes", dijo Fritz Zurbrgg en una entrevista aparecida el jueves en el diario "Blick".

"Cada día se engullían miles de millones de francos, sin perspectiva de un final", agrega el número tres de la dirección general del BNS en las columnas del diario. El banco central dijo que había examinado soluciones alternativas, entre ellas fijar un tope de cambio que incluyera el euro y el dólar.

"Llegamos a la conclusión de que dejar flotar la tasa de cambio era la mejor opción", explica Fritz Zurbr#gg.

La decisión del 15 de enero tuvo un efecto único y pasajero, dice Zurbrgg. "No tenemos ninguna señal que muestre una espiral deflacionista", asegura.

El franco aparece claramente sobrevaluado y los mercados han sobrerreaccionado. "Partimos del principio que la situación no durará", asegura.

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