Por ahora sólo hay un clima de incertidumbre, pues el gobierno no aclaró las condiciones que deberán cumplir los ciudadanos que quieran adquirir dólares con fines de ahorro, lo que estuvo prohibido los últimos dos años.

El jefe de gabinete, Jorge Capitanich, sólo adelantó que la compra de dólares estará atada a las declaraciones de ingresos, pero no aclaró si habrá otros requisitos o límites.

Uno de los principales temores expresados por los economistas es que esta medida repercutirá en la acelerada merma de las reservas del Banco Central, que en los últimos tres años pasaron de 50,000 a 30,000 millones de dólares.

La víspera, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sufrió un duro golpe político, ya que el año pasado había prometido que su gobierno no devaluaría la moneda.

Sin embargo, la semana pasada la devaluación alcanzó, en una sola jornada, 9.1%, lo que representó su nivel más alto desde la salida de la crisis Tango del 2001, y el dólar oficial superó un costo de 8 pesos, en tanto que el dólar ilegal llegó a 13 pesos.

Los vaivenes del mercado cambiario se deben a una mezcla de la dependencia psicológica que los argentinos tienen con el dólar, la negativa del gobierno a reconocer los valores reales de la inflación y ataques especulativos.

Acusan a trasnacionales

El jueves pasado, la petrolera estadounidense Shell compró 3.5 millones de dólares a 8.40 pesos, a pesar de que su precio oficial era de apenas 7.30 pesos.

Con esa adquisición, Shell especuló y empujó el alza del costo de los dólares, a lo que se sumó la negativa de los exportadores agropecuarios a liquidar al Estado 4,000 millones de dólares por concepto de las exportaciones realizadas.

El escenario es complicado, porque los sindicatos están por comenzar las negociaciones para exigir alzas salariales, mientras que los empresarios aumentarán los precios de productos, como resultado de la devaluación.

El gobierno argentino anunció el viernes pasado que volverá a permitir la compra de divisas para tenencia y ahorro, con el fin de dar una señal de confianza a los mercados, tras una brusca devaluación del peso, en un contexto de alta inflación y sangría de reservas monetarias.

El levantamiento del impopular cepo cambiario, que regía desde el 2011, fue anunciado sorpresivamente por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, quien dijo que la política de fuerte devaluación aplicada la semana pasada alcanzó su objetivo, con una tasa de cambio de 8 pesos por dólar, al cierre del jueves.

El gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner decidió autorizar la compra de dólares para tenencia y ahorro a partir de hoy, anunció Capitanich.

El precio del dólar (mercado oficial) ha alcanzado un nivel de convergencia aceptable para los objetivos de la política económica , argumentó.

Las grandes corporaciones económicas venían reclamando una solución del gobierno a la falta de competitividad de la economía por el atraso cambiario, es decir, que se equiparara el valor del peso a una inflación que las consultoras económicas calculan en casi 30% anual.Otra medida de alivio de los controles cambiarios será que a partir de hoy se reducirá de 35 a 20% el recargo impositivo que pesaba para las compras con tarjeta de crédito en el exterior (turismo), dijo el coordinador de los ministros.

La tasa de 20% también regirá en el caso de la adquisición de dólares, euros u otras monedas.

El gobierno venía administrando una pequeña devaluación del peso desde comienzos del 2013, pero esta semana indujo una fuerte baja de 13.9% entre miércoles y jueves, la mayor desde el 2002, cuando el país se sacudía tras el colapso del tipo de cambio fijo que rigió durante 11 años, hasta diciembre del 2001.

En momentos en que la moneda oficial se devaluaba el jueves, especuladores del mercado negro negociaban en las llamadas cuevas financieras el billete verde a 13 pesos.

En lo que va de enero, la depreciación del peso fue de 18.6%, casi la devaluación de todo el 2013 (24 por ciento).

Este domingo, la petrolera Shell negó, a través del presidente de la filial argentina de Shell, Juan José Aranguren, que la petrolera anglo-holandesa hubiese realizado un ataque especulativo contra el peso, tal como la acusó el gobierno.

Guía para no perderse en el laberinto argentino

MINICORRALITO

Argentina impuso fuertes restricciones a la compra de dólares, luego de que Cristina Fernández fuera reelegida como Presidenta del país, en octubre del 2011. Creó impuestos por utilizar tarjetas de crédito en operaciones en otras divisas y límites a las compras en Internet. Su objetivo, fallido, era detener la fuga de capitales.

RESERVAS

El dinero en divisa extranjera del Banco Central de Argentina se sitúa en mínimos de siete años, con poco más de 29,000 millones de dólares. La caída desde los 52,600 millones de enero del 2011 asciende a 45 por ciento.

CULPABLES

El ministro argentino de Economía, Axel Kicillof, acusó a la petrolera Shell del desplome del peso frente al dólar. Querían 1 dólar a 13 pesos y de esa forma tuvimos ese ataque especulativo muy fuerte , explicó. Mientras, lo que aseguran los expertos es que el Banco Central del país dejó de apoyar a la divisa, puesto que no puede permitirse dilapidar más reservas.

AUTORIZACIÓN

Hasta ahora los argentinos que querían adquirir dólares tenían que ser autorizados por el Banco Central, incluidas las empresas que necesitaran el dinero para realizar importaciones. Esto ha impulsado el desarrollo de un mercado negro, donde el peso llegó a devaluarse hasta las 13 unidades por dólar, frente a los poco más de 8 unidades por cada billete verde que marca el cambio oficial.

LIBERALIZACIÓN

El Ministro de Economía anunció que se levantarán las restricciones para que los ciudadanos puedan comprar dólares en función de sus ingresos. Esto abre la puerta a mayores descensos en la cotización del peso en el futuro inmediato.

INFLACIÓN

La escalada de precios es un problema endémico en Argentina. La subida del IPC en el país se sitúa en el entorno de 11%, según las estadísticas oficiales, pero estudios independientes la elevan hasta 28 por ciento.

PIB

El crecimiento de la economía argentina se ralentizó en el tercer trimestre del 2013, a 5.5%, desde 8.3% registrado entre abril y junio. Los expertos calculan que en el 2014 se quedará en 2.8 por ciento.

Tipo de cambio

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(Con información de AFP y Notimex)

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