Aunque el alza en tasas se esperaba desde junio de este año, la Reserva Federal se encontró con las siguientes situaciones adversas que atrasaron el inicio de la normalización:

  • Condiciones de mercado ásperas, principalmente después del colapso de las bolsas chinas a finales de agosto (-26.7% del 17 al 26 de agosto para el Shangai Composite) que detonó en 2.12x al Índice VIX hasta los 40.74 puntos, así como caídas de doble dígito en muchas de las bolsas internacionales.
  • La apreciación del dólar respecto a la mayoría de las monedas del mundo, tanto por la caída en los precios del petróleo para las economías extractivas pero principalmente por la expectativa de una divergencia en políticas monetarias, generó debilidad en el sector de exportaciones, que aunado al deterioro del sector energético en EE.UU. derivó en una preocupación por un impacto al crecimiento del PIB.

Intuitivamente, los ciclos económicos, monetarios y la tasa de desempleo están altamente relacionados, y en efecto encontramos una correlación de -64.34% entre el desempleo y la tasa objetivo de la FED y de 60.47% entre el crecimiento bianual del PIB y la tasa objetivo.

Gracias a esta relación proyectamos el nivel de desempleo de acuerdo a la actividad económica y encontramos que el pronóstico se ubica en 6.30%. Dado que el índice observado se encuentra en 5%, creemos que esta diferencia representa un estímulo a la actividad económica, que da espacio a una restricción en la política monetaria, ya que además la tasa objetivo se ha desfasado respecto al crecimiento económico.

La apreciación del dólar en el 2015 comenzó en la misma magnitud para economías avanzadas y emergentes, y durante la segunda mitad del año se observó una diferenciación entre monedas, siendo las de países emergentes las que absorbieron en mayor medida el incremento en el costo del dólar, con depreciaciones más profundas.

Por ello, los países emergentes deberán diferenciarse a través de sus políticas monetarias para frenar la depreciación de su moneda, ya que, por ejemplo, Brasil y China están expandiendo aún más su política monetaria para estimular el crecimiento.

El 17 de diciembre el Banco de México elevó su tasa objetivo en 25 puntos base, para mantener la posición relativa de política monetaria. La institución dio a conocer su intención de iniciar un ciclo de alza de tasas sincronizado con la Reserva Federal.

Consideramos que este incremento ya había sido descontado por el mercado. A pesar de que una política restrictiva por parte de la FED encarece el dólar respecto al resto de las monedas, porque al incrementar la tasa se disminuye la liquidez y por la tanto se genera escasez, durante los dos días de reunión el peso se apreció 1.4%, señal de que el mercado esperaba que el costo relativo de la moneda mexicana se mantuviera constante.

En las dos semanas anteriores a las juntas de los bancos centrales de México y Estados Unidos, la tasa de rendimiento de los Cetes a 28 días, instrumento que históricamente se ha comportado acorde a la tasa objetivo, aumentó 25 puntos base.

Por ello, una de las principales contribuciones del alza en tasas por parte del Banco de México fue mantener condiciones ordenadas para el ajuste en la valuación de los activos generado por la FED, incluso hubo una disminución en el Índice VIX durante la semana, ya que el mercado tomó posiciones el viernes 11 y lunes 14.

Basados en la Regla de Taylor, consideramos un nivel de convergencia para los próximos 24 meses de la tasa objetivo de la FED en 2%, y dado que el FOMC ha anunciado que la normalización será gradual, esperamos que cada incremento sea de 25 puntos base y que sea alternado con una decisión de mantener la tasa objetivo, es decir, que en cuatro de las ocho reuniones programadas para el próximo año se modifique la tasa objetivo.

En cambio, para el caso mexicano, la Regla de Taylor indica un nivel de convergencia de 3.25% (con la inflación y desempleo actual), de forma que una política monetaria restrictiva que no esté acompañada de un alza en la inflación podría presionar la demanda interna. Así, esperamos que el ciclo restrictivo del Banco de México sea menor a los 200 puntos base esperados para la Reserva Federal, principalmente si la inflación continúa deprimida. Solo un crecimiento en la inflación más cercano a 4% podría justificar que la tasa objetivo se siga elevando sin afectar el dinamismo de la economía.

*Ana María Tellería Romeroes analista Cuantitativo Senior, Bancos y Renta Fija en Signum Research