El Salvador atrajo la atención del mundo cripto el miércoles, al convertirse en el primer país que decide adoptar bitcoin (el primer y principal criptoactivo) como una moneda de curso legal. El presidente Nayib Bukele busca dar un paso revolucionario, pero analistas consideran que enfrentará varias dificultades.

Como muchas ideas, el proyecto es sencillo de explicar: Bukele considera que el bitcoin beneficiará a los salvadoreños que viven en el extranjero en el envío de remesas; además, ayudará a incorporar a personas fuera del sector financiero, y todo eso sin retirar al dólar estadounidense como moneda de curso legal.

Pero en el terreno de la práctica es donde la mayoría de las ideas son destrozadas por la realidad que no sabe de idealismos. Las fluctuaciones, la poca penetración de internet, la falta de educación y experiencia financiera, además de compromisos internacionales, se convertirán en retos para su ambicioso plan.

Implicaciones

El régimen cambiario es la manera en que el gobierno de un país maneja su moneda con respecto a las divisas extranjeras y la forma como se regulan las instituciones del mercado de divisas. La decisión influye en el tipo de cambio y sus fluctuaciones, su estabilidad, el crecimiento y la inflación, entre otros rubros.

“A la imposibilidad de tener un tipo de cambio fijo, política monetaria autónoma y libre movilidad de capitales se le llama la Trinidad Imposible. México, por ejemplo, tiene libre movilidad de capitales y política monetaria autónoma, por eso la paridad fluctúa”, afirmó Gabriela Siller, jefa de Análisis de Banco Base.

El Salvador tiene desde noviembre de 2000 una economía con un régimen cambiario de dolarización. Con la dolarización, El Salvador perdió el control de su política monetaria, pero ganó estabilidad de precios. Que el bitcoin sea de curso legal implicará aceptarlo en los negocios para después cambiarlo a dólares.

“Con eso, la entrada de bitcoins equivaldrá a un aumento en la oferta monetaria del país. Esto puede impulsar temporalmente la actividad económica de El Salvador, pero también presionaría al alza la inflación y con esto la tasa de interés subirá. El impacto del cambio dependerá de la fuerza de entrada”, añadió.

El problema de la fluctuación

Una de las mayores dudas por su uso, la de las amplias fluctuaciones que sufre el precio cada día e incluso cada hora, fue resuelta sólo parcialmente en ley aprobada al eximir del pago de impuestos por ganancias de capital a quien la reciba. La cuestión es que no hay nada concreto para actuar en caso de pérdidas.

La ley aprobada plantea la conversión inmediata del bitcoin en dólares, que por supuesto son una divisa más estable y fácil de manejar. Las autoridades financieras de ese país se encargarán de diseñar un reglamento para establecer el paso a paso a seguir y un marco para la aceptación del criptoactivo en el país.

“El bitcoin no tiene un valor fundamental sustentado por la confianza sobre un banco central o una economía, por lo que muestra una alta volatilidad. Surge la duda de si la población realmente lo aceptará, al tener un precio aproximado de 36,000 dólares y el riesgo de un cambio significativo”, dijo Siller.

Baja penetración de internet

Otra característica elemental de bitcoin que debe tenerse en cuenta es que no existe una unidad física que lo respalde, monedas o billetes. Como todos los criptoactivos, sólo se compra y vende por fracciones o unidades a través del sistema electrónico. Lo que para algunos es una cualidad, aquí sería limitante.

De acuerdo con Statista, portal alemán especializado en estadísticas oficiales, de todo América, El Salvador tiene el segundo lugar entre los países con menos penetración de internet. De una población total de sólo 6.5 millones de personas, 3 millones tienen el acceso a internet necesario para adoptarlo.

“Surge la posibilidad de un mercado negro que estabilice el precio de manera local en niveles inferiores al internacional. También pueden darse, diferentes tasas de interés si otorgan créditos en bitcoin. También podría recibir más dinero de procedencia ilícita y generaría una mayor percepción de riesgo”.

Dificultades económicas

La decisión de aceptar bitcoin como moneda de curso legal llega en momentos en que crecen las dudas sobre de El Salvador, que actualmente está en diálogos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener un préstamo por hasta 1,300 millones de dólares para impulsar su economía en crisis.

En reacción al anuncio de Bukele, el jueves, Gerry Rice el vocero del FMI afirmó en una conferencia de prensa que la entidad seguirá de cerca los avances en este tema que podría significar desafíos “cuestiones macroeconómicas, financieras y legales que requieren un análisis muy cuidadoso”. "Estamos siguiendo de cerca los acontecimientos y continuaremos nuestras consultas con las autoridades", añadió Rice.

En 2020, impactada por la pandemia de Covid-19, la economía salvadoreña registró una contracción de 7.9 por ciento.

Cabe mencionar que el minado es uno de los problemas agobiantes en el ecosistema cripto, debido a la enorme huella energética que dejan los equipos que se requieren para esta tarea. Bukele planea que la energía limpia de los volcanes sea la solución, pero esto no será sencillo.

 La estatal LaGeo necesitará de una gran inversión para este proyecto nunca visto, que algunos consideran un riesgoso experimento llevado por un país ya económicamente limitado. En un tuit, Bukele informó que sus ingenieros cavaron un nuevo pozo y ya diseñan un centro de minería alrededor.

Posibles recompensas

Para Octavio Pacheco, inversionista, analista y entusiasta de las criptomonedas, es un importante avance la adopción de bitcoin como moneda por parte de un país, y eso se traducirá en posibles recompensas para El Salvador y, sobre todo, para el mercado de criptomonedas y los inversionistas.

“Hablamos de un país que no tiene el PIB de México, pero es un país piloto. Vamos a observar algo histórico. Y claro que hay potenciales beneficios, las facilidades que El Salvador quiere dar para el minado, porque no es sólo un tema público, perfilarían la competencia directa con China”, dijo.

Esto se daría en un momento en el que el gigante asiático ha prohibido a las entidades financieras relevantes recibir y realizar pagos con criptomonedas, motivo por el que se reportó la salida de tecnología especializada. “Y eso sería sólo el beneficio para el país, porque el mercado ganaría aún más”.

Las expectativas generales no son altas. La economía de El Salvador es pequeña y muy poco representativa del mundo. Pero para criptoentusiastas como Pacheco, el avance es cualitativo “porque aportará en términos de comprensión gubernamental y poblacional. Veamos cómo funciona. Es el primer paso”.

jose.rivera@eleconomista.mx

kg