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Acciones de Apple: ¿comprar o vender?

Teniendo en cuenta la sólida performance financiera reciente y la valuación de las acciones, el corto plazo parece ser más favorable para la visión alcista sobre el precio de Apple. A largo plazo, en cambio, se abren algunos interrogantes interesantes.

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A la hora de analizar alternativas de inversión, es importante prestar atención a las diferentes líneas de argumentos para poder tener una mirada completa sobre el potencial de ganancias y los riesgos que presenta un determinado activo.

A continuación, una mirada hacia Apple (AAPL), teniendo en cuenta tanto el punto de vista comprador como vendedor.

Compro

El punto de vista alcista es el que parece llevar la delantera en los últimos meses: las acciones de Apple acumulan una ganancia de casi el 60% en el último año, gracias a la sólida performance financiera de la empresa.

El último trimestre superó las expectativas de los analistas, tanto en cuanto a ventas como en lo que respecta a beneficios. Las ventas del iPhone fueron especialmente alentadoras durante el período, con un volumen de 39.27 millones de unidades en el trimestre. Ajustando por variaciones en los niveles de inventario, las ventas crecieron un 26% interanual, una tasa de crecimiento verdaderamente llamativa para un negocio de semejante tamaño.

La compañía genera enormes sumas de efectivo gracias a sus amplios márgenes de rentabilidad, las cuales Apple distribuye activamente a sus accionistas mediante dividendos y recompras de acciones. A lo largo del último año, la firma recompró papeles propios por 45,000 millones de dólares.

A largo plazo, un factor fundamental es el valor de marca de Apple, algo que le permite obtener precios sensiblemente mayores a los de la competencia y generar niveles de retorno muy superiores para sus accionistas. En base al ranking de marcas de la revista Forbes, la de la manzana es la marca más valiosa del mundo debido a los niveles de rentabilidad que esta diferenciación de producto representa.

La firma tecnológica está ingresando, además, en nuevas categorías de productos, como pagos digitales y relojes inteligentes mediante sus productos Apple Pay y Apple Watch, respectivamente. Es claramente temprano para saber qué clase de impacto pueden tener estos nuevos lanzamientos; sin embargo, no deja de ser un dato positivo el hecho de que Apple mantenga una activa política de innovación.

La valuación de las acciones es bastante atractiva: cotizan a un ratio precio ganancias de cerca de 15 veces los estimados de ganancias para el próximo año. Esto está por debajo del promedio de acciones en el índice S&P 500, en la zona de 17.6.

Vendo

Por el lado de los riesgos, es importante tener en cuenta el elevado nivel de dependencia que Apple tiene respecto del iPhone. El dispositivo representa cerca del 52% de la facturación de la firma, lo cual tiene claras implicancias en cuanto a riesgo, especialmente al tratarse de una industria tan dinámica y competitiva.

Un deterioro en las ventas de iPhone, ya sea por errores de la compañía o por pérdida de mercados frente a la competencia, podría tener un impacto financiero de magnitud.

El sector tecnológico es agresivamente dinámico y cambiante. Así como Apple desplazó a Microsoft (MSFT) del podio de la industria al impulsar la revolución de los dispositivos móviles vía productos como el iPhone y el iPad, bien podría Apple ser víctima de nuevas tecnologías disruptivas en los próximos años.

Muchos competidores de bajo costo, especialmente en Asia, tienen una ventaja enorme en poder utilizar Android, el sistema operativo para móviles creado por Google (GOOG), en forma libre y gratuita. Al poder disponer de un sistema operativo reconocido y que incluye un amplio ecosistema de servicios y aplicaciones, reducen notablemente la brecha competitiva frente a Apple.

Si bien el nivel de escala de Apple presenta algunas ventajas importantes en diferentes aspectos, no deja de ser un problema en términos de crecimiento. Las ventas de Apple para el año fiscal fueron de cerca de 211,000 millones de dólares, y resulta considerablemente complejo encontrar oportunidades de crecimiento que sean lo suficientemente grandes como para tener un impacto financiero relevante frente a semejante volumen de negocios.

En el mismo sentido, no resulta sencillo llenar los zapatos de Steve Jobs. Si Apple no demuestra que puede tener éxito innovando en nuevas categorías de productos a mediano plazo, esto seguramente se verá reflejado en una desmejora en las perspectivas para la acción.

Conclusión

Teniendo en cuenta la sólida performance financiera reciente y la valuación de las acciones, el corto plazo parece ser más favorable para la visión alcista sobre el precio de Apple. A largo plazo, en cambio, se abren algunos interrogantes interesantes.

Si la firma logra transformarse en una compañía de servicios, aplicaciones y ecosistemas, capitalizando su valor de marca más allá de cada dispositivo puntual, entonces la firma habrá superado su principal vulnerabilidad.

En caso contrario, es decir, si Apple continúa dependiendo en buena medida del iPhone como generador de ventas y ganancias, el panorama será claramente más incierto, ya que el ciclo de productos en una industria como la de los teléfonos inteligentes es notablemente difícil de predecir.

fondos@eleconomista.com.mx

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