Madrid.- El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, reconoció hoy aquí que era "razonable" esperar que el gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) "recibiera un castigo en las urnas".

En su calidad de secretario general del PSOE, felicitó al opositor Partido Popular (PP) por su triunfo en las elecciones municipales y autonómicas de este domingo en España, que su formación 'claramente perdió', respecto de hace cuatro años.

La comparecencia no era esperada en la sede del PSOE, aunque él prefirió hacerlo y aprovechó la ocasión para reiterar que a pesar de los resultados no habrá adelanto de las elecciones generales, programadas para marzo de 2012, y tras las que él dejará el poder.

Acompañado de dirigentes de la formación, felicitó al PP por haber obtenido un buen resultado, y así reconocerlo expresamente.

"Nosotros hemos ganado y sabido ganar, y también sabemos perder. Los gobiernos municipales y autonómicos iniciarán su gestión en circunstancias económicas difíciles para todos", manifestó el mandatario en su comparecencia en la sede socialista.

Consideró que los resultados tienen relación con los efectos de la crisis económica que sufre España desde hace unos años, que ha llevado sectores enteros de sistema productivo y empresas pequeñas al cierre, a la vez que destruido dos millones de empleos.

Expuso que eso tiene efectos en el estado de ánimo, ya que muchos españoles padecen graves dificultades; temen por su trabajo y bienestar futuro, el que contemplan 'con inquietud y hoy han expresado su malestar'.

Explicó que ello lo asume y recibe el PSOE, pues no ha sido fácil sobrellevar cuales han sido orígenes naturaleza y dimensión de la crisis.

"No hemos sabido llegar a conciudadanos, hemos tomado medidas difíciles para combatir la crisis y acelerar las reformas, ahora es imprescindible el cambio de modelo productivo; el camino son las reformas", dijo.

Rodríguez Zapatero aseguró que ahora toca a todos continuar su trabajo en el objetivo común que es alcanzar cuando antes recuperación de economía y el empleo.

En estas elecciones, el PP obtuvo un 10% más de votos que el PSOE y le supera en unos cinco mil concejales, además arrebata gobiernos claves como Castilla La Mancha, Aragón, Extremadura y muchas ciudades capitales provincia.

El PP logró un 37.58% de los votos frente al 27.81% de los sufragios conseguidos por los socialistas, mientras que en los anteriores comicios habían tenido un resultado muy igualado.

La derrota es más sensible si cabe para los socialistas por el hecho de perder dos ciudades talismán, una de ellas Barcelona, en la que los socialistas han gobernado desde 1979 y donde este domingo se impusieron los nacionalistas catalanes de CiU, que lograron 14 concejales, frente a los 12 socialistas.

El PSOE también pierde Sevilla, la capital andaluza, donde el PP fue la formación más votada con 19 concejales frente a los 12 conseguidos por el PSOE.

Los 34.6 millones de votantes llamados a las urnas este domingo en España, además de elegir a 8,116 alcaldes y algo más de 68,400 concejales municipales, también debían renovar los parlamentos regionales de 13 de las 17 autonomías españolas, en las que el PP logró otro resultado histórico en las comunidades de Castilla-La Mancha y Extremadura.

En Castilla-La Mancha, tradicional feudo socialista, el PP obtuvo la mayoría absoluta con 26 diputados frente a los 23 conseguidos por los socialistas, que bajaron cinco escaños respecto a los de 2007, según resultados parciales.

También en Extremadura, el PP es el más votado con 33 diputados, pero el PSOE podrá mantenerse en el poder con sus 30 diputados unidos a los 3 conseguidos por la coalición ecolo-comunista Izquierda Unida (IU).

Tras estos comicios, de las 17 comunidades autónomas, el PSOE sólo controlaría Andalucía y Extremadura.

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