Beirut. Los voluntarios aún apagaban los incendios generados por un ataque nocturno a una caravana humanitaria que dejó 20 muertos, cuando la ONU anunció el martes la suspensión de la ayuda por vía terrestre en Siria, lo que pone en riesgo la seguridad alimenticia y médica para millones de personas en lugares remotos y sitiados.

La confusión continúa sobre quién atacó el convoy, pero la Casa Blanca insiste que fue o Rusia o Siria. El asesor adjunto de seguridad nacional para la presidencia, Ben Rhodes, dijo que de cualquier forma, Estados Unidos responsabiliza a Moscú debido a que era su trabajo bajo el cese del fuego de una semana el evitar que la fuerza aérea siria arremetiera en zonas en las que se entregaba ayuda humanitaria.

Toda nuestra información indica claramente que esto fue un ataque aéreo , dijo Rhodes, quien rechazó las acusaciones por parte del ministro de Defensa ruso de que el daño fue a causa de un incendio en el cargamento. Tanto Rusia como Siria niegan haber realizado algún bombardeo.

Menos de un minuto después del ataque, Estados Unidos rastreó un Su-24 de fabricación rusa que volaba directamente sobre la región del bombardeo, indicaron funcionarios estadounidenses; sin embargo, esa revelación es incapaz de implicar de manera definitiva a Rusia, ya que tanto la fuerza aérea rusa como la de Siria operan el Su-24, aunque los funcionarios indicaron que había fuertes indicios de que el jet fue operado por los rusos.

Los testigos describieron el ataque del lunes sobre un almacén de la Media Luna Roja Árabe Siria y un convoy en la localidad rebelde de Uram al-Kubra, en la provincia de Aleppo, como una ofensiva intensa y prolongada.