Bogotá.- Once uniformados y seis rebeldes muertos dejaron los enfrentamientos entre la fuerza pública y grupos ilegales durante el fin de semana en diversas zonas de Colombia, que este domingo celebraba la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, informaron fuentes oficiales.

En el más grave hecho de la jornada electoral, siete policias murieron en una emboscada con explosivos en zona rural del departamento (provincia) de Norte de Santander (fronterizo con Venezuela), revelaron voceros civiles.

"Tenemos un hecho muy lamentable: el ataque a una patrulla de la policía con explosivos que deja siete policías muertos", dijo a periodistas Margarita Silva, secretaria de Gobierno del departamento.

Aunque inicialmente la funcionaria informó sobre la desaparición de otros ocho uniformados, posteriormente un vocero de ese despacho dijo a la AFP que se trató de "una confusión", ya que éstos se separaron de la patrulla kilómetros antes del sitio de la emboscada.

El ataque ocurrió hacia las 11H00 locales (16H00 GMT) en zona rural del municipio de Tibú, concretamente en el sitio conocido como Tres Bocas, cuando los uniformados se desplazaban hacia la zona fronteriza distante a pocos kilómetros y un grupo armado ilegal no identificado activó los explosivos.

En la zona actúan las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), así como organizaciones de narcotráfico y bandas criminales integradas por ex paramilitares.

Los siete policías muertos en Norte de Santander se suman a cuatro militares asesinados el domingo, uno de ellos en la misma región, otro en el departamento de Antioquia (noroeste) y dos en Meta (centro-este), estos últimos a manos de francotiradores, indicó el comandante del Ejército, general Oscar González.

También en Norte de Santander, el gobernador William Villamizar dio cuenta de la voladura de dos torres de energía eléctrica y el robo de algunas de las papeletas de votación de que fueron objeto delegados del organismo electoral en zona rural del municipio de San Calixto.

Mientras, el sábado, seis guerrilleros de las FARC murieron en un bombardeo contra un campamento de ese grupo rebelde en el sector selvático de Caño Sancocho, en el municipio de San Juan de Arama (Meta), confirmó a la AFP una fuente de la Fuerza Aérea.

De acuerdo con el informe, en el campamento se encontraban integrantes del frente 53 de las FARC. Tras el bombardeo, tropas de la Cuarta División del Ejército, con sede en la ciudad de Villavicencio (132 km al sureste de Bogotá) ingresaron en la zona, en donde aún sostienen combates con los rebeldes.

El relevo

Los colombianos acudieron a votar este domingo en la segunda vuelta de las presidenciales, expectantes con lo que significará el relevo del gobierno de Alvaro Uribe, quien dejará el poder el próximo 7 de agosto al cabo de ocho años con una tasa de aprobación superior al 70%.

" Se cierra una era de cambio, pero este proceso es el de la continuidad", aseguró a la AFP Bertha Cossio, de 26 años, quien trabaja en el área financiera.

"Uribe ha representado desarrollo, apertura económica, seguridad democrática, reconocimiento internacional. Ha sido uno de los mejores presidentes de Latinoamérica", enumeró con entusiasmo.

En cambio, Angela Rodríguez, una estudiante de 24 años, tenía otro balance. "No creo que se va a cerrar la era Uribe, considero que continúa porque está más que fijo que va a ganar (el oficialista Juan Manuel) Santos", dijo.

" Puede que sean personas muy distintas, pero Santos quiere continuar lo que hizo Uribe, y eso me desalienta. El país no conoce muchas cosas que Santos ha hecho y en particular los 'falsos positivos'", señaló la joven, al referirse a un escándalo de ejecuciones de civiles que habrían cometido miembros de las fuerzas militares para presentarlos como guerrilleros abatidos en combate.

Santos, ex ministro de la Defensa de Uribe entre 2006 y 2009, es el favorito para este balotaje, para el cual logró el respaldo de los principales partidos de la coalición de derecha gobernante, luego de haber obtenido 46,6% de los votos en la primera vuelta del pasado 30 de mayo.

Sus seguidores confían en que mantendrá las políticas de Uribe, especialmente en materia de seguridad, pero que además atacará los problemas sociales como el desempleo que alcanza 12%, uno de los índices más altos de la región.

"Usted es el santo de nuestra devoción", exclamó una mujer este domingo cuando le vio llegar a su centro de votación en el norte de Bogotá, a donde le acompañaron su esposa Clemencia Rodríguez y sus tres hijos, Martín, María Antonia y Esteban, quienes llevaban camisetas que decían "Yo voto por mi papá".

Santos se enfrenta en esta segunda vuelta al independiente Antanas Mockus, del Partido Verde, quien a lo largo de la campaña ha pedido recuperar la "legalidad y la transparencia" en la gestión de gobierno, así como el valor de la vida, en este país en el que aún perduran guerrillas, narcotráfico y bandas criminales.

Uribe, quien fue electo por primera vez en 2002 y reelecto en 2006, pero se vio impedido de una nueva postulación por decisión de la Corte Constitucional a fines de febrero, ha basado su popularidad en la política de "seguridad democrática", de combate frontal a las guerrillas.

Para Tulio A., un hacendado de 82 años, que prefiere no ver su apellido publicado, con esa política Uribe cambió a Colombia, por lo que le extrañará "enormemente".

"Antes del gobierno de Uribe yo tenía 4.200 reses, que logré comprar con 50 años de trabajo. Entre la guerrilla y los paramilitares me robaron 2.000. Pasé dos años sin poder ir a la finca. No podíamos viajar porque la guerrilla tenía la lista de los hacendados y los secuestraba", dijo.

" Después llegó Uribe y ahora no hay ni paramilitares ni guerrilla. El Ejército y la policía nos colaboran. Fue un cambio total. Santos ha sido un colaborador de Uribe y fue ministro. Espero que así podamos seguir trabajando", añadió.

Pero para Jorge Gaitán Villegas, ingeniero industrial de 56 años que reconoce varios de los logros de Uribe, su presidencia se extendió demasiado.

"El problema es que el régimen, por haber durado tanto, se fue pudriendo. No se trata de hablar de izquierda o de derecha, sino que simplemente el poder absoluto corrompe", opinó.

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