¡Fuego, fuego, fuego! , gritan los tiradores antes de lanzar una ráfaga con sus fusiles automáticos. Las dianas son globos situados a pocos metros y quienes disparan no son soldados, sino turistas sudamericanos.

Son unos 20 judíos que decidieron acudir a Caliber 3 entre una visita a la ciudad vieja de Jerusalén y un baño en el mar Muerto. El lugar, fundado en el 2003 por un exmiembro de las fuerzas especiales israelíes, es un campo de entrenamiento para profesionales de seguridad, situado en la colonia israelí de Efrat, en Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel desde hace 50 años.

Los turistas se familiarizan durante dos horas con las técnicas israelíes de lucha contra el terrorismo y aprenden a manejar armas.

El objetivo de esta formación no es enseñarles a disparar , explica el instructor Eitan Cohen a los turistas, sino hacerles entender lo que hacemos aquí, en Israel, para combatir el terrorismo .

Los instructores, exsoldados que dicen haber estado en la mayoría de las unidades de élite, forman a policías o agentes de seguridad en el manejo de armas, la protección de personas o métodos de supervivencia.

Desde el 2009, el centro propone también, por poco más de 100 dólares por persona, unas actividades para los turistas en busca de emociones fuertes: disparos con armas de fuego, paintball en zona urbana o aprendizaje del krav maga, un método de autodefensa creado por el ejército israelí.

Kufiya entre la muchedumbre

Los turistas viven un momento de pánico cuando se encuentran en medio de un simulacro de ataque. Sin saber lo que les espera, caminan tranquilamente por un decorado que representa un mercado. Unos instructores se han unido a ellos en secreto. Uno de ellos lleva incluso una kufiya palestina (pañuelo que cubre la cabeza).

De repente, surgen monitores con ropa militar, gritan a los turistas aterrados que se tiren al suelo y detienen al terrorista que había sacado un cuchillo.

Impresionados, los turistas sacan fotos de esta especie de Rambo con uniforme militar, gafas de sol en la frente, fusil en bandolera y pistola al cinto, un antiguo francotirador de los comandos antiterroristas, según la página web de Caliber 3.

Algunos judíos lamentan la mala imagen que les da esta empresa, en una zona donde persiste el conflicto con los palestinos. Los colonos de la empresa instalan el miedo (a los palestinos) en la mente de los turistas para que lo propaguen al regresar a casa , denuncia Mohamed Burjieh.