La administración del presidente Donald Trump está promoviendo que universidades del país dejen de aplicar guías y recomendaciones aprobadas por Barack Obama que están englobadas dentro de la política de larga data conocida como ‘acción afirmativa’ que favorece a minorías raciales y de género en sus procesos de admisión como forma de alentar la diversidad en el sistema educativo del país.

Esto significa que podría terminar una práctica común que fue pilar durante el gobierno anterior, que tenía como objetivo incorporar a la educación superior a jóvenes de minorías raciales que no podrían acceder a universidades sin este tipo de prácticas en los sistemas de admisión.

Ahora se podría estar regresando al modelo aplicado durante el gobierno del presidente George W. Bush, que usó métodos considerados neutrales, que no ponen la lupa en el contexto socioeconómico y racial de los aspirantes a ser admitidos.

El Departamento de Justicia dejó de usar siete políticas que servían de guía para el Departamento de Educación, de acuerdo con el vocero del Departamento de Justicia, David O’Malley.

En el 2011, el presidente Obama había establecido estas guías a fin de que las universidades voluntariamente consideraran la raza como elemento clave para promover la diversidad.

Sentencias de la Corte Suprema han dado a las universidades un margen de maniobra para tomar en cuenta la raza durante sus procesos de admisión, mientras se prohíbe el uso de cuotas, es decir, que obligatoriamente incluyan a minorías en sus procesos de reclutamiento académico. Por ello, los gobiernos que han precedido a Trump han tratado de emitir sus propias interpretaciones de los fallos para favorecer, o en cambio, no promover la política de “acción afirmativa” en las universidades.

En estos momentos está vigente una demanda interpuesta por jóvenes de origen asiático que aseguran que la universidad de Harvard los excluyó de su proceso de admisión para favorecer a otras minorías raciales y se cree que en algún momento terminará en la Corte Suprema de Justicia, que con el retiro del magistrado Anthony Kennedy podría terminar siendo mucho más conservadora, dejando de promover con fallos futuros estas políticas que favorecen la diversidad.