La madrugada del sábado, el secretario de Estado Rex Tillerson se encontraba en su habitación de un hotel de Nairobi luchando contra un malestar estomacal. A las 2 de la mañana sonó su teléfono. Se trataba del jefe de gabinete del presidente Trump, John Kelly. Dos mensajes le transmitió: “El jefe no está contento y, posiblemente, escribirá un tuit en tu contra durante el fin de semana”.

Trump estaba muy ansioso por despedir a Tillerson. Un día antes, el viernes, lo quería hacer. Fue Kelly el encargado de persuadir a Trump para que lo hiciera cuando el secretario de Estado regresara a Washington al término de su viaje por África. Se trataba del primer viaje de Tillerson después de la agresión verbal de Trump hacia el continente africano: “Países de mierda”, los llamó.

Tillerson no entendió bien el mensaje que le acababa de transmitir Kelly. Lo que le estaba indicando es que Trump lo iba a despedir en cualquier momento.

Ayer, Tillerson se enteró de su despido. Muy temprano, inclusive antes de que Trump escribiera el tuit con el que dio a conocer la noticia del despido, The Washington Post dio a conocer la alerta.

“¡Gracias a Rex Tillerson por su servicio!”, escribió Trump en Twitter. También felicitó a Mike Pompeo, director de la CIA, porque se convertirá en el próximo secretario de Estado y a Gina Haspel, la primera mujer que se llegará a la dirección de la CIA. Ambos nombramientos tendrán que ser aprobados por el Senado.

Tres horas después de que enviara el tuit, Trump llamó por teléfono a Tillerson desde el Air Force One. No se supo el tono ni las palabras que se dijeron.

Humillación

Para Tillerson, se trata de un final humillante de una relación que duró 14 meses que bien podría ser definida por una frustración mutua. Durante una declaración de agradecimiento de Tillerson al cuerpo diplomático por su “honestidad e integridad”, no dedicó una sola palabra a Trump.

La despido de Tillerson ya era esperado; sin embrago, lo que sí sorprendió fue la manera en que lo hizo. El conductor de televisión que estaba acostumbrado a decir “estás despedido” es reacio a hacerlo en persona.

Funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado, que han estado en desacuerdo desde el inicio de la administración, ofrecieron versiones encontradas sobre la manera en la que Trump despidió a Tillerson. Lo que es cierto es que la decisión provocó daños colaterales. Steve Goldstein, subsecretario de Estado para Asuntos Públicos, fue despedido por contradecir la versión de la Casa Blanca. En su cuenta de Twitter escribió que Tillerson desconocía la razón del despido. Sin embargo, Tillerson no tendría que haberse sorprendido de la decisión. Frente a los rumores que crecieron desde noviembre pasado, Tillerson se ganó un apodo: Rexit. “Rex y yo hemos estado hablando sobre el tema desde hace mucho tiempo”, dijo Trump a periodistas que lo acompañaban en el avión rumbo a San Diego. “En realidad me llevaba bien con Rex, aunque tiene una forma distinta de pensar”.

Los principales temas en desacuerdo fueron: el acuerdo nuclear con Irán firmado por Obama en el 2015; el acercamiento con Corea del Norte; y la nueva relación con Israel.

Trump consideraba a Tillerson como parte del establishment. llegó el día del adiós.