Quim Torra juró su cargo como presidente catalán desde el Saló Verge de Montserrat del Palau de la Generalitat, en un acto atípico, desprovisto de la liturgia habitual y sin representantes del Gobierno del Estado, que considera que esta ceremonia “degrada la propia dignidad de la institución”.

El acto, de apenas tres minutos y que según había destacado la Generalitat en un comunicado se enmarcaba “en la estricta legalidad catalana”, se ha iniciado con la lectura del decreto de nombramiento a cargo del secretario del Govern, Víctor Cullell, y a continuación Torra prometió el cargo sin menciones a la Constitución ni al rey Felipe VI de España.

“Mi primer objetivo en este nuevo Gobierno catalán es ofrecer dialogo al Gobierno español. Presidente Rajoy, fije una hora y un lugar”, dijo Torra en una conferencia de prensa en presencia de más de medio centenar de medios nacionales e internacionales. “La primera cosa que haré será escribir una carta al presidente Rajoy pidiéndolo”, añadió.

Además, Torra subrayó que el artículo 155 “debe concluir”. Acabar con la suspensión del autogobierno es otra de las prioridades que tendrá el Gobierno de Torra, según expuso el propio presidente. Sus reivindicaciones, sin embargo, no quedaron ahí.

El propio Puigdemont reivindicó el diálogo con el Gobierno español y pidió “actuar con sentido de la responsabilidad”. “Espero que Rajoy y los partidos que apoyan el 155 acepten la oferta de empezar a hablar”, indicó.

El pasado martes Torra viajó a Alemania para visitar a Puigdemont, fue su primer acto después de recibir una votación favorable en el Parlamento catalán.