Washington.- La democracia de Sudán del Sur corre el riesgo "de hacerse añicos" en medio de los combates que ya costaron la vida a 1,000 personas, dijo este jueves un alto funcionario estadounidense, agregando que Washington no tenía evidencias de que hubiera tenido lugar un intento de golpe de Estado.

En el marco del tercer aniversario de la independencia del país, la subsecretaria de Estado para África, Linda Thomas-Greenfield, declaró en el Congreso:

"Hoy, trágicamente, el país más joven del mundo e indudablemente una de las democracias más frágiles, corre el riesgo de hacerse añicos".

La violencia en Sudán del Sur estalló el 15 de diciembre cuando se produjo un choque entre unidades del Ejército leales al presidente Salva Kiir, y aquellas que siguen al ex vicepresidente Riek Machar.

Esos enfrentamientos se convirtieron en guerra abierta entre tropas gubernamentales y una amplia alianza de milicias de carácter étnico y unidades militares que desertaron y se pasaron al bando rebelde.

Otro funcionario declaró a los senadores que ahora mismo los combates tenían lugar en siete de los diez estados del país.

Kiir denunció que su ambicioso rival tenía el propósito de dar un golpe de Estado.

Sin embargo, Thomas-Greenfield dijo en la comisión de Relaciones Exteriores del Senado que "no tenemos ninguna evidencia de que se tratara de un intento de golpe" y agregó que la violencia había sido más bien " consecuencia de la división política" del país.

"Cada día que se mantiene el conflicto, aumenta el riesgo de una guerra civil total cuando se incrementan las tensiones étnicas... y aquellos que se habían mantenido al margen son absorbidos por el conflicto", dijo.

"Las rivalidades políticas tomaron dimensiones étnicas, se cometieron atrocidades y hombres, mujeres y niños se ven en medio del fuego cruzado. Este no es el futuro por el que votó el pueblo de Sudán del Sur", aseguró.

COMBATE ENTRE REBELDES Y EL EJÉRCITO

El ejército de Sudán del Sur trataba este jueves de reconquistar Bentiu, en una zona petrolífera en manos de las fuerzas rebeldes del exvicepresidente Riek Machar, en el marco de un conflicto que ya ha provocado miles de muertos y decenas de miles de refugiados.

"Sigue habiendo enfrentamientos en el estado de Unidad (norte, cuya capital es Bentiu)", dijo a la AFP un portavoz del ejército. " Estamos cerca de Bentiu", agregó.

Los combates se concentraron en los últimos días en el norte, una zona petrolífera, y en el centro del país. Entretanto, las negociaciones que se llevan a cabo en la vecina Etiopía siguen bloqueadas.

Los rebeldes supeditaron un alto el fuego a la liberación de un grupo de personas detenidas tras el inicio de los combates hace tres semanas, bajo acusaciones de haber fomentado una conspiración.

Según la ONU, el conflicto provocó además el desplazamiento forzado de unas 200,000 personas.

Decenas de miles de personas arriesgaron además sus vidas cruzando el Nilo Blanco, un río infestado de cocodrilos, para huir de los combates en Bor.

"Muchos murieron en el agua", contó a la AFP uno de los refugiados, Gabriel Bol, uno de los refugiados.

Otras 30,000 personas consiguieron huir hacia Uganda.

nlb