Madrid. Mariano Rajoy intentó mantenerse en pie a toda costa pese al vendaval desatado por las sentencias judiciales que confirman casi una década de corrupción en su partido y al sismo territorial que amenaza con la separación entre Cataluña y España.

Pero el presidente conservador sucumbió este jueves en el debate parlamentario sobre la moción de censura presentada contra él por el líder socialista Pedro Sánchez hace tan sólo una semana, después de conocerse el fallo de la Audiencia Nacional sobre el caso Gürtel. Gracias a la decisión de último momento de los nacionalistas vascos, la propuesta obtendría este viernes el voto de la mayoría del Congreso, ya que contaría con el apoyo de todas las formaciones excepto Ciudadanos y supondría la salida del poder del número uno del Partido Popular (PP), dos años antes de que venza su legislatura.

El relevo en la Moncloa, de confirmarse los votos anunciados este viernes a su favor, sería para Pedro Sánchez, quien después de sus dos intentos frustrados de hacerse con el gobierno —en el 2015 y en el 2016— asumiría finalmente como presidente hasta que se celebren los nuevos comicios, para los que todavía no hay fecha.

Rajoy, quien el jueves no asistió a la sesión vespertina del debate, descartó renunciar antes de la votación en una medida que habría retrasado la transición.

Poco antes de asegurar el respaldo clave del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Sánchez le dijo a Rajoy que aún había tiempo para que renunciara y evitar la humillación de ser el primer presidente del gobierno español en perder un voto de confianza.

“Dimita y esta sesión de censura habrá terminado aquí y ahora”, dijo el jueves Sánchez a Rajoy durante su primera intervención del debate de la moción. “Su soledad constituye el epitafio de un tiempo político que ha terminado”.

El PNV respaldó los presupuestos de Rajoy la semana pasada, pero decidió retirar su apoyo después de que decenas de personas vinculadas al oficialista PP fueron condenadas a décadas de prisión en un largo juicio por corrupción.

Sánchez afirmó que si asume la presidencia del gobierno español se apegaría al presupuesto aprobado por Rajoy y que también buscaría iniciar un nuevo diálogo con la descontenta región de Cataluña.

Defendiendo su mandato, Rajoy dijo que los socialistas dejaron un país arruinado y que su gobierno logró traer de vuelta el crecimiento y el empleo, agregando que Sánchez quiere liderar una “monstruosidad”. Otro de los argumentos a los que se aferró Rajoy fue la inestabilidad económica y su consiguiente efecto negativo en los mercados tras el anuncio de la moción de censura por parte del PSOE.

El inesperado suceso inyectó un nuevo elemento de tensión a las políticas de la Unión Europea y a los mercados financieros globales, ya de por sí nerviosos debido a los problemas en Italia para instalar un nuevo gobierno desde las elecciones del pasado 4 de marzo.

A diferencia de los potenciales nuevos líderes en Italia, Sánchez no ha expresado escepticismo en torno al bloque ni la moneda única del continente, ambos de gran popularidad en España.