Atenas. El ganador de las elecciones griegas se enfocó ayer en tratar de construir una coalición de gobierno en esta fracturada nación, mientras que el aumento de las tasas de interés en España ofreció un crudo recordatorio de que aún no pasa lo peor en la zona euro.

Antonis Samaras, cuya Nueva Democracia obtuvo 30% de los votos en las elecciones parlamentarias del domingo, fue impulsado por el presidente Karolos Papoulias para formar rápidamente un gobierno con el fin de responder a la crisis económica del país y comenzar a reparar las debilitadas relaciones con los prestamistas de rescate internacionales.

El país no puede permanecer ni siquiera una hora sin un gobierno , expresó Papoulias, después de entregarle a Samaras el mandato que le dará varios días para formar una nueva coalición. Samaras recibió un mandato similar después de la votación del 6 de mayo, pero el resultado de esa elección estaba tan dividido, que ni él ni los otros partidos finalistas fueron capaces de formar un gobierno.

Los resultados finales de esta ronda de votación le dieron al partido de Samaras 129 asientos en una asamblea griega compuesta por 300 personas. Una posible alianza con el Movimiento Socialista Panhelénico sería suficiente para formar una mayoría.

Los dos partidos son rivales, pero ambos han apoyado el paquete de rescate que mantiene a flote a Grecia.

El partido en segundo lugar, Syriza, que se opone a los términos del rescate y había amenazado con romper el acuerdo, lo que posiblemente habría provocado que Grecia fuera expulsado de la zona euro, ha dicho que no se unirá al gobierno.

La decisión de Grecia de salir de la unión monetaria podría desencadenar peligrosos efectos dominó provocados por la sospecha de los inversores que otros países europeos que luchan con la crisis, como Italia y España, también podrían no ser capaces de cumplir con sus obligaciones. El resultado podría haber sido una serie salidas de la zona euro que habría culminado con la disolución de la unión monetaria y el caos económico.

En cambio, el resultado de las elecciones inicialmente impulsó las acciones europeas y provocó declaraciones conciliatorias de los líderes europeos, quienes indicaron que podrían estar dispuestos a reducir algunos de los términos del paquete de rescate, en respuesta a las promesas de Samaras.