Miami. La explosiva ciudad permanece tranquila. Las grandes masas de manifestantes no se han materializado, al menos no todavía. Algunos agitadores han sido atraídos a las cámaras de televisión como polillas a una bombilla encendida; no obstante, lo que no ha sucedido parece más importante que lo que ya ocurrió.

El cambio más grande en la política de EU hacia Cuba en más de medio siglo; un acercamiento histórico -¡el final de la Guerra Fría!-aún no ha incitado una indignación organizada a un nivel en que la gente abarrote la Calle Ocho. Algo ha cambiado en esta ciudad a lo largo de los años, y las décadas.

Una pequeña multitud de personas se reunió el miércoles por la noche afuera del Versalles ( El Restaurante cubano más famoso del mundo ) en la Pequeña Habana. Estaba muy lejos de aquellos tumultos que obstruyeron las calles durante la controversia del niño Elián González hace 15 años, cuando los cubano-estadounidenses estaban furiosos de que el Departamento de Justicia interviniera en un caso de custodia familiar y repatriara por la fuerza al niño.

Tenía que suceder tarde o temprano. Desde mi perspectiva, el embargo no ha logrado nada , afirmó Juana de Diego, de 67 años, quien nació en Cuba y llegó a Estados Unidos en 1966.

Líderes políticos cubano-estadounidenses, incluido el posible aspirante a la presidencia, el senador republicano Marco Rubio, han criticado la decisión del presidente Barack Obama de normalizar las relaciones diplomáticas con la isla. Lo han llamado traidor y pacificador en jefe.

El Senado se acerca al control republicano y se espera su oposición enérgica al levantamiento del embargo que ha durado 54 años.

Lo que no se ha extinto aquí, en Miami, es la rabia en contra del régimen de Castro y la repulsión hacia una sociedad comunista que reprime a sus ciudadanos. Sin embargo, las ideas sobre la política de EU hacia Cuba, y la mejor estrategia para llevar la democracia a la isla, son más diversas y matizadas de lo que eran hace 20, 30 o 40 años.

Una encuesta de la Universidad Internacional de la Florida (FIU, por su sigla en inglés) dirigida a cubano-estadounidenses mostró que la mayoría estaba a favor de poner fin al bloqueo contra el país. Y más de 2 en 3 favorecieron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre EU y Cuba.

Poco a poco ha habido un cambio de actitud en todos los ámbitos , afirmó Francisco Mora, de 50 años, director del Centro Latinoamericano y del Caribe en la FIU. La mayoría de los cubano-estadounidenses mayores sigue teniendo una actitud conservadora sobre las relaciones con Cuba, pero los menores de 35 años, sobre todo los que llegaron más recientemente a Estados Unidos, tienen vínculos más estrechos con la isla y favorecen el deshielo diplomático.

Mis familiares, incluso, solían tener opiniones más duras y cada vez se han moderado más en los últimos años , indicó Mora.

La principal objeción al embargo es pragmática, no ideológica. No ha funcionado, manifiestan personas como José de Diego, quien llegó a Miami en 1963. Comentó que el deshielo de las relaciones entrega la responsabilidad al régimen de Castro para demostrar que sus conflictos no se deben a la política de Estados Unidos. La pelota, dijo, ahora está en la cancha de los Castro.

Una opinión contraria vino de Yurihe Goicoechea, de 32 años, que llegó a EU desde Cuba a los 18 años: No negociamos con terroristas. Nunca. El gobierno cubano tendrá más dinero para oprimir al pueblo. Yo apoyo el embargo .

Él continuó: Yo crecí en el sistema. Sé lo que son. Solían decirme cómo vestirme, qué decir, cómo cortarme el pelo. En Cuba no hay libertad , aseguró.

Sisay Balcia, de 35 años, expuso irritada: Obama nos ha traicionado , dijo. Quiero que los jóvenes despierten. Los jóvenes son los que van derrumbar a Castro .