La decisión de legisladores republicanos de anular la ley de salud de Barack Obama (ObamaCare) implica consecuencias financieras y políticas que tienen preocupados a muchos líderes republicanos estatales y que podrían dar munición a los demócratas tras su reciente derrota electoral.

Varios gobernadores republicanos se muestran alarmados ante lo que pueden hacer los legisladores de Washington con la ley de Obama, lo que refleja algunas fisuras en un partido que consolidó su control del Congreso nacional y de decenas de legislaturas estatales en las elecciones de noviembre que dieron la presidencia a Donald Trump.

Hablan mucho de anular esa ley. Pero no he escuchado nada acerca de lo que la reemplazará , afirmó el gobernador republicano de Ohio, John Kasich, la semana pasada en Cleveland. Opinó que no hay que tomar medidas radicales tan rápido. La realidad es que hay mucha más gente con cobertura médica ahora , sostuvo, para luego preguntar ¿qué pasará con esa gente si se anula ley que la cobija?

Los demócratas, mientras tanto, sufren pensando en la posibilidad de que se le retire la cobertura médica a unos 20 millones de personas que fueron apoyadas por el plan de Barack Obama. Pero al mismo tiempo calculan que podrían sacarle rédito político a esa medida después de haber sido blanco de críticas por parte de los republicanos e incluso del electorado durante seis años por cada aumento en las primas, cada cobertura denegada y cada espera larga para ser visto por un especialista.