Roma. El domingo quizá fue el día más largo para Matteo Renzi, debido a que las proyecciones de las encuestas dadas a conocer con antelación no se equivocaron: perdió el referéndum. Pero fue un día difícil para él dado que entregó su renuncia al presidente de Italia, Sergio Mattarella.

El encuentro con el Jefe de Estado tuvo una duración aproximada de una hora. Su renuncia quedará congelada durante algunos días mientras se aprueban los presupuestos del año 2017 en el Congreso puesto que, constitucionalmente, tiene que estar en activo el primer ministro. Lo hago por el sentido de responsabilidad , ha dicho el primer ministro.

La era post Renzi comenzó mil días después de la caída del gobierno de Enrico Letta, con ligeras dudas sobre si Mattarella aceptaba o no la renuncia de Renzi. El presidente optó por aceptarla y de inmediato comenzó una ronda de consultas con los presidentes del Senado y de la Cámara de diputados, así como también con jefes de partidos, para designar al nuevo primer ministro.

Entre los nombres que se barajean destaca el de Pier Carlo Padoan.

Frente al fin de ciclo adelantado de Renzi, fuerzas opositoras se dividen entre a quienes les gustaría acudir a las urnas de manera inmediata (Movimiento 5 Estrellas, de Beppe Grillo) y quienes piensan que lo mejor es agregar parsimonia al momento crítico (Forza Italia de Silvio Berlusconi).

El movimiento opuesto al establishment, 5 Estrellas, es el mayor ganador del referéndum. El movimiento hizo una campaña fuerte contra las propuestas de reformas y ha estado luchando contra Renzi desde que asumió el cargo.

El fundador de la organización, Beppe Grillo, ha pedido que se llame a elecciones rápidamente, pero el analista político Giovanni Orsina, subdirector de la Facultad de Gobierno de la Universidad Luis de Roma, dijo que probablemente él no quiere ir demasiado pronto porque quiere que el fracaso del establishment se cocine un poco más con el tiempo.

Por su parte, el partido de Renzi, el Demócrata, se reunirá mañana para analizar la salida que dará a la crisis que destapa la renuncia, sobre todo, a las diferencias al interior del partido.

Quien trató de desactivar incertidumbre es Sergio Mattarella. Comentó que el elevado índice de participación registrado durante el referéndum es testimonio de una democracia sólida, de un país apasionado con una participación activa . Mattarella agregó: Estamos frente a compromisos y plazos por cumplir, por lo que los integrantes de las instituciones tendrán que garantizar respeto y comportarse a la altura de los problemas .

No creía que me odiaran tanto , dijo Renzi a sus colaboradores, un tanto frustrado, al conocer los resultados del referéndum.

En efecto, los números dibujaron una derrota mayúscula de Renzi. Primero, la participación de los ciudadanos fue altísima: 68 por ciento.

La cifra en términos relativos es más llamativa, por ejemplo, en las elecciones que ganó Donald Trump participó 54% del electorado, mientras que en el plebiscito sobre la paz en Colombia participó sólo 37 por ciento.

Renzi no creía que los italianos lo odian. Vivió fuera de la bota.

Paradoja

Recetas personales de un antipopulista

Renzi puede ser acusado, y no sin razón, de haber puesto en liza un estilo personalista que ha terminado fomentando aquello que pretendía neutralizar: la fuerza del populismo.

No cabe duda de que dos años después del ascenso al poder de Matteo Renzi, tanto el Movimiento 5 Estrellas como la ‘lepenizada’ Liga Norte, tienen más fuerza y mejores perspectivas electorales que cuando Renzi llegó al Palazzo Chigi. Se trata de un fenómeno que la ciencia política tendrá que estudiar.

Nótese que el diseño de la ley electoral promovida por el gobierno de Renzi, que prevé una prima de mayoría del 55% para la formación que supere el 40%, hoy no favorecería al PD sino al partido fundado por Beppe Grillo. Lo anterior también permite reflexionar sobre las trampas que acechan a la ingeniería institucional que se diseña con fines partidistas.

Sin embargo, y a pesar de lo dicho, la dimisión de Matteo Renzi está lejos de suponer un avance para el reformismo europeo. A pesar de sus coqueteos con el personalismo y sus veleidades populistas, Renzi había puesto en juego una importante agenda reformista que podría haber beneficiado mucho a Italia. Hizo el intento de restaurar la tercera vía .