La policía disparó gases lacrimógenos y utilizó carros lanzaaguas el domingo para dispersar a manifestantes que arrojaban adoquines y fuegos artificiales a los agentes de seguridad, luego de que una protesta en Bruselas contra las restricciones impuestas por el gobierno debido al Covid-19 se tornó violenta.

Unos pocos miles de manifestantes marcharon pacíficamente por el centro de la capital belga hasta el barrio que alberga la sede de las instituciones de la Unión Europea, donde la demostración llegó a su punto final.

En ese punto, un grupo de manifestantes con capuchas negras y coreando "liberte" (libertad) comenzó a arrojar piedras a la policía, que reaccionó con gases lacrimógenos y camiones lanzaagua, según imágenes e informes de los periodistas de Reuters presentes.

Los manifestantes protestaban por las reglas impuestas en octubre que obligan a las personas a mostrar pases Covid-19 para acceder a bares y restaurantes.

"No puedo soportar la discriminación de ninguna forma, yahora está el pase de vacuna que es discriminatorio, las sanciones para los cuidadores (no vacunados) que también son discriminatorias, hay una vacunación obligatoria que se dirige hacia nosotros", dijo un manifestante, el profesor de artes marciales Alain Sienaort.

"Eso es discriminación, así que tenemos que combatirla. No queremos una dictadura".

La protesta siguió a las nuevas medidas anunciadas el viernes para frenar una de las tasas de infección más altas de Europa, incluido el uso obligatorio de mascarillas para la mayoría de los niños de escuela primaria y la prolongación de las vacaciones escolares.

A fines de noviembre, un número mucho mayor de manifestantes se enfrentó violentamente con la policía en Bruselas. Eso provocó decenas de arrestos, lesiones entre los agentes de policía y generalizados daños a la propiedad.