El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció este miércoles un nuevo confinamiento nacional para frenar el aumento de casos de Covid-19 a partir del viernes 30 de octubre y se estima que se mantenga al menos al 1 de diciembre.

Los bares, restaurantes y negocios no esenciales cerrarán, pero a diferencia del primer confinamiento, las escuelas permanecerán abiertas, dijo Macron en un discurso retransmitido por televisión.

"El virus circula en Francia a una velocidad que ni siquiera los pronosticos más pesimistas habían previsto", dijo Macron en un discurso retransmitido por televisión.

Las fábricas y las explotaciones agrícolas podrán seguir funcionando y los servicios públicos permanecerán abiertos para limitar la parálisis económica.

Al igual que la primavera pasada, los franceses "podrán salir de su casa sólo para ir al trabajo, a una visita médica, para ayudar a un pariente, hacer las compras esenciales o salir brevemente a tomar el aire", dijo Macron.

Se requerirán declaraciones escritas que justifiquen la salida, dijo, sugiriendo que se volverán a imponer multas a los infractores.

"Si en dos semanas tenemos la situación bajo un mejor control, podremos revaluar las cosas y esperamos abrir algunos negocios, en particular para las vacaciones de Navidad", dijo.

"Espero que podamos celebrar la Navidad y el Año Nuevo con la familia", añadió.

El mandatario francés dio este anuncio luego de mantener una reunión urgente de gabinete y consultar con los principales líderes parlamentarios y sociales.

En las últimas 24 horas, 372 nuevos pacientes con Covid-19 fueron ingresados en cuidados intensivos, por lo que ya son más de 3,000 los enfermos en estas unidades a nivel nacional.

Francia vivió un primer confinamiento nacional de casi dos meses. Entre marzo y mayo, los 67 millones de franceses sólo podían salir para ir a trabajar cuando no era posible hacerlo a distancia o para realizar actividades básicas como comprar víveres, medicamentos o hacer una hora de ejercicio diario.

"Riesgo de desbordamiento"

En los momentos más duros de la primera ola, en abril, se registraron más de 700 muertos algunos días, entre hospitales y residencias para ancianos.

Desde agosto Francia observa un repunte de contagios.

Las autoridades temen un desbordamiento en los hospitales. El martes más de 2,900 pacientes con coronavirus estaban ingresados en cuidados intensivos de un total de 5,800 disponibles a nivel nacional en estos servicios.

Para Philippe Juvin, jefe de urgencias del hospital parisino Georges-Pompidou, un reconfinamiento general era inevitable.

"Estamos ante una curva que asciende bastante rápido [de 30 a 50,000 nuevos casos por día] y hay que tomar medidas ahora porque si esperamos por ejemplo ocho días sería demasiado tarde", dijo, inquieto sobre "un riesgo de desbordamiento del sistema de salud".

"No dio resultado"

El gobierno francés buscaba a toda costa evitar un segundo confinamiento nacional que golpearía a la economía ya fragilizada.

En su lugar, impuso un toque de queda nocturno en París y las principales ciudades del país hace dos semanas que obligaba a alrededor de 46 millones de personas -dos tercios de la población- a quedarse en sus casas entre las 21:00 y las 06:00.

El ministro de Salud, Olivier Véran, había dicho que tomaría dos o tres semanas para ver si el toque de queda funcionaba, pero el aumento exponencial de nuevos contagios desde entonces ha obligado al gobierno contemplar nuevas medidas.

kg