Ciudad de México. Desunión y polarización, dos palabras que pueden condensar la reunión ejecutiva de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) llevada a cabo el pasado sábado en Palacio Nacional de la Ciudad de México.

Con la presencia de representantes de países de la región (36) y de los organismos Unión Europea y la Celac, el mandatario Andrés Manuel López Obrador pidió eliminar bloqueos en la región. Sobre Cuba, sí logró el consenso que se reflejó en un acuerdo, pero no así con Venezuela ya que Colombia se negó.

“Es tiempo de sustituir la política de bloqueos y de malos tratos por la opción de respetarnos", comentó el presidente López Obrador.

La sorpresa del evento la aportó la presencia del venezolano Nicolás Maduro, situación que no ayudó a que hubiera un buen ambiente durante el evento.

El presidente de Paraguay Mario Abdo Benítez dejó en claro su desconocimiento como presidente de Venezuela a Nicolás Maduro: "Mi presencia en esta cumbre, en ningún sentido ni circunstancia, representa un reconocimiento al gobierno del señor Nicolás Maduro. No hay ningún cambio de postura de mi gobierno y creo que es de caballeros decirlo de frente", expresó el mandatario.

Inmediatamente, se escucha responder al presidente Maduro, fuera del micrófono, "ni el mío para el tuyo".

Luis Lacalle Pou, presidente de Uruguay, no desaprovechó la oportunidad para criticar a Nicaragua, Cuba y Venezuela.

"Con el respeto debido, cuando uno ve que en países no hay una democracia plena, no se respeta la separación de poderes, cuando desde el poder se usa el aparato represor para acallar las propuestas, cuando se encarcela a opositores, cuando no se respetan los derechos humanos, nosotros en esta voz tranquila pero firme debemos decir con preocupación que vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezuela”, afirmó.

La OEA, con buena salud

Una de las expectativas del evento había sido lanzada por el propio presidente mexicano el 24 de julio en el Castillo de Chapultepec: sustituir a la Organización de Estados Americanos (OEA) “para no ser lacayo de nadie”, y en su lugar, crear un organismo “semejante a la Unión Europea”.

Sin embargo, el objetivo era previsiblemente imposible por las profundas divisiones que existen en la región: los presidentes de El Salvador, Honduras y Guatemala no se hablan entre sí; Brasil decidió no participar en la CELAC desde que gobierna Bolsonaro; el argentino Alberto Fernández no tiene buena relación con el uruguayo Luis Lacalle Pou; Iván Duque (Colombia) y Sebastián Piñera (Chile) decidieron no viajar a México y han mostrado su apoyo a la OEA, pero ambos se encuentran en momentos difíciles de sus respectivos gobiernos; Nicaragua, Cuba y Venezuela dividen a la región; y por lo que respecta al gobierno mexicano, en clara campaña en contra de la OEA.

Entre los acuerdos, destacan la petición a Estados Unidos para lograr el fin del embargo; su lucha para combatir el cambio climático; el respaldo a Argentina en su reclamo por la soberanía de las islas Malvinas y; el establecimiento de la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio.

fausto.pretelin@eleconomista.mx