Al revelar un plan largamente esperado para combatir el flagelo nacional de la adicción a las drogas opiáceas, el presidente Trump pidió sanciones más duras para los traficantes de drogas, incluida la pena de muerte.

“La dureza es lo que más temen”, dijo Trump.

El presidente viajó a New Hampshire, un estado devastado por los opiáceos y que también es un marcador temprano de la campaña de reelección que ya ha anunciado. Trump formalizó lo que siempre había pensado pública y privadamente: que si una persona en EU puede obtener la pena de muerte o cadena perpetua por dispararle a una persona, se debe aplicar un castigo similar a un traficante de drogas que posiblemente mate a miles.

“Te encontraremos, te arrestaremos y deberás pagar”, avisó el presidente a los narcotraficantes. “Son gente terrible. Tenemos que ser duros si no somos duros, estamos perdiendo el tiempo. Y esa dureza incluye la pena de muerte”.

Trump también amenazó a las compañías farmacéuticas al afirmar que está “seriamente” considerando acciones legales por su papel en esta crisis. El presidente llegó a sostener que los estadounidenses pagan demasiado por las medicinas en comparación con otros países, pero anunció que “vamos a cambiar eso”.

El mandatario también anunció que el Congreso va a gastar 6,000 millones de dólares en un nuevo fondo para luchar contra el consumo ilegal de los opiáceos. Durante el discurso, volvió a insistir en la necesidad de construir un muro en la frontera con México como parte de la solución al problema.