París. Francia se cubrió ayer de luto e indignación nacional por los asesinatos de tres niños y un rabino mientras esperaban la entrada a clases en una escuela judía de un tranquilo barrio residencial de Toulouse.

El solitario asesino llegó en una motoneta y disparó con dos pistolas; primero descargó contra una congregación de niños afuera de la escuela y luego persiguió a algunos de ellos mientras corrían a resguardarse, de acuerdo con el fiscal local Michel Valet. Además de los cuatro muertos, media docena de estudiantes fueron heridos, entre ellos un joven de 17 años, quien se informó se encuentra grave en un hospital de Toulouse.

El estilo de los asesinatos y una de las armas utilizadas llevaron a las autoridades policiacas a sugerir que este incidente tenía una conexión con los asesinatos de tres soldados la semana pasada en la misma área del suroeste de Francia y que posiblemente ocurrieron por motivos políticos derivados de la participación militar de Francia en la guerra de Afganistán.

El primer soldado fue muerto a tiros en Toulouse el 11 de marzo mientras se reunía con un hombre que pretendió estar interesado en comprar su motocicleta. Cuatro días más tarde, otros dos soldados fueron asesinados y un tercero resultó gravemente herido al estar retirando efectivo de un cajero automático en Montauban, a unos 30 kilómetros al norte.

La policía expuso que el mismo tipo de arma, una pistola semiautomática Colt .45, alguna vez utilizada por las Fuerzas Armadas estadounidenses, se utilizó en los tres ataques. Los exámenes forenses determinaron más tarde que era la misma pistola, según los cables de Toulouse que citaron a la policía local.

La evidencia que sugiere que un solo asesino estuvo involucrado en los tres atentados dio origen a las suposiciones de que el atacante podría ser un extremista musulmán impulsado por un deseo de vengar la participación francesa en Afganistán, también compatibles con el ataque a la escuela judía.

El presidente Nicolas Sarkozy viajó a Toulouse después de los ataques para mostrar su preocupación. Horas más tarde Francois Hollande del Partido Socialista, su principal oponente en las elecciones, siguió sus pasos.

Hoy es un día de tragedia nacional. Se debe de hacer todo lo necesario para que el asesino sea arrestado y obligado a dar cuenta de sus crímenes , expuso Sarkozy.