Washington. El jefe de la diplomacia estadounidense Antony Bliken instó el día de ayer 19 de enero, al presidente ruso, Vladimir Putin, a optar por la "vía pacífica" en la crisis de Ucrania, mientras en Washington el presidente Joe Biden advirtió que Rusia sufrirá un "desastre" si invade a su vecino.

Blinken, quien se reunirá con su par ruso Serguéi Lavrov mañana en Ginebra, también anunció que en ese encuentro no brindará la respuesta por escrito a una serie de exigencias rusas, pese a la insistencia por parte de Moscú.

"Si alguna fuerza militar rusa atraviesa la frontera con Ucrania, se trataría de una nueva invasión, y se encontrará con una respuesta rápida, severa y unida de Estados Unidos y nuestros aliados", dijo Jen Psaki, secretaria de prensa de Biden en un comunicado.

El Kremlin exigió nuevamente ayer respuestas por escrito "en los próximos días" a sus demandas, en particular en lo que concierne a la no ampliación de la OTAN.

El jefe de la diplomacia ucraniana dijo esperar que las conversaciones en Ginebra desemboquen en un "comportamiento menos agresivo y más constructivo por parte de Rusia".

Antony Blinken reafirmó ayer que Estados Unidos y sus aliados impondrán "consecuencias muy severas" a Rusia en caso de una invasión o agresión a Ucrania. Moscú quitó importancia a estas amenazas.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró su apoyo a Zelenski "ante la amenaza de Rusia".

Para superar estas tensiones, el Kremlin exige, además de un acuerdo que prohíba toda ampliación de la OTAN, que los occidentales renuncien a organizar ejercicios y despliegues militares en Europa del Este. Blinken rechaza la petición de Moscú.